Un año de la visita del rey a Brañosera


El 3 de junio de 2026 se cumple un año de aquel instante en la montaña palentina. Lo recuerdo como si hubiera ocurrido ayer. Entre la multitud, el tiempo pareció detenerse cuando el rey Felipe VI dirigió su mirada hacia mí.




Apenas nos separaba medio metro. No fue una imagen lejana ni una figura vista desde la distancia; fue una presencia real, cercana, humana. Sentí una mirada firme y serena, una de esas miradas que parecen abarcar más de lo que expresan las palabras. Durante unos segundos tuve la sensación de que todo lo demás desaparecía: el ruido, la gente, el movimiento. Solo existía aquel cruce de miradas.

No puedo saber qué pensaba el rey en ese momento, pero sí sé lo que sentí yo. Percibí una mezcla de respeto, solemnidad y emoción. Su mirada me pareció tranquila, segura y profundamente atenta. Fue un instante breve, pero quedó grabado en mi memoria con una intensidad extraordinaria.

Un año después, sigo regresando a ese recuerdo. No porque pudiera explicar racionalmente todo lo que ocurrió en aquellos segundos, sino porque algunas experiencias dejan una huella que va más allá de los hechos. Aquel día sentí que la mirada del rey me alcanzaba de una manera directa y personal, y esa sensación continúa viva en mí.

La montaña palentina conserva para mí el significado de aquel encuentro. Cada vez que pienso en ese 3 de junio, vuelvo a encontrarme frente a frente con la figura de Felipe VI y con aquella mirada que, por un instante, pareció detener el tiempo.

Actualización may2026 | 💥+366👀




Las gentes
Una idea de José Luis Estalayo

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