Lola Villar Villanueva

Poesía en la tierra amada Lola Villar Villanueva nació en Cervera de Pisuerga, tiene 30 años y ejerce como abogado en la villa norteña. Ha colaborado en diversas publicaciones. Tuvo numerosas actividades políticas pero acabó renegando de todas: "Yo creo que la política es como la nieve: en cuanto llegan las ambiciones, los egoísmos y el protagonismo, todo se marcha por la borda".




¿Quién es Lola Villar?
-Un conjunto armónico de contradicciones: niña, bruja, mujer, letrada, poeta... Hay un poemilla mío en que me autodefino. Existe una canción de Serrat que es como un himno guerrero para mí: "Como un gorrión". Quisiera, siempre lo he dicho, que, cuando muera, en mi lápida se escriba: "Aquí yace Lola, cometió muchos errores, pero murió fiel a sí misma".

¿Que es lo que más le asusta a Lola?
-Hay muchas cosas chicas y algunas grandes que me asustan, pese a esa imagen mía de damita de hierro; verás, me asusta bajar las escaleras (un psicólogo haría maravillas con mi miedo) y desvelarse por las mañanas, es síntoma infalible de que algo, casi siempre malo, va a ocurrir. Me asusta la envidia, los terroristas, los hombres y mujeres que hieren por placer. No me asusta la vida ni la muerte, ya ves. No me importa morir y soy una enamorada de la vida. ¿Curioso, verdad?. Supongo que como buena "libra" estoy llena de contradicciones.

¿Abogado o poeta?
-¡Uf! Hay veces que la poesía, la imaginación, mis azules personales han ayudado a la letrada y viceversa. Yo creo que acabaré siendo, fundamentalmente, una poetisa, por eso me gusta el título de esta entrevista; me veo yo, fíjate, ancianita, una viejecilla encantadora (no soy nada modesta), chiquita, claro, con el pelo blanco y ojalá que esa sonrisa añoja reluciente, releyendo a mis sobrinos, espero tener legiones de sobrinos, poesías, nanas...

Estoy decidida a publicar mi primer libro de poesía, ya va siendo hora. Lo demás pertenece al futuro y el futuro es un libro en blanco. "Creo, sí, escribe, -me suplica- que soy poeta de diez de la noche a diez de la mañana. el resto, abogado.

¿Niña o mujer?
-Soy una mujer que ha procurado o procura, por encima de muchas cosas, que la niña que hubo en mí no se destroce ante la soledad, el miedo o el amor.

Ahora que lo mencionas, Lola, ¿hay algo que no te guste del amor?
-Yo diría que, del amor me gusta todo, del amor con mayúscula, del amor que no sabe de egoísmos. El amor es el motor del Universo, de los pequeños heroísmos, de los grandes gestos; por amor se nace, se vive y se puede, desde luego, morir. No, no me pidas que encuentre algo negativo en el auténtico y verdadero amor, lo que ocurre es que hay muchas y muy malas copias de él.

¿Por qué piensas tú que hay tanto afán en "coronar" las piedras de Cervera?
-Honradamente no lo sé. Creo que hay una pugna válida entre dos concepciones de la vida, enfrentadas y materializadas en su postura ante un proyecto urbanístico. Como soy bastante relativista, creo que no ocurrirá ninguno de los males con los que unos y otros amenazan al pueblo. Particularmente pienso que un pueblo no puede dejarse morir y que se debe y se puede intentar compaginar el progreso con la esencia histórica y artística de un lugar, pero sin fariseísmos. Lo que es malo, es utilizar el tema para lanzar flechas envenenadas, caer en el insulto sin sentido, distorsionar la realidad... Yo diría -lo he dicho muchas veces- que nos hace falta solidaridad colectiva y espíritu de trabajo, amén de un aterrizaje en el presente.

Tú, que eres creyente, piensas que se reencarnará el alma...?
-No puedo darte una respuesta lapidaria, pero sí que yo me he sentido en otras épocas. Pienso que hay reacciones, miedos, valores incluso que, son inexplicables y podrían tener su orígen en otras vidas anteriores. Te recuerdo que en casa, medio en bromas y veras, me llaman "bruja".

¿Tus poetas preferidos?
-Machado, Lorca... No soy nada original. A veces, me gusto yo.

A Peñalabra le dicen "La mesa de Cantabria". ¿Tú qué dices?
-Yo creo que Peñalabra es uno de los últimos peldaños que sube al cielo. La escalera es palentina, ¡eh! No soy chauvinista; creo que las montañas, los ríos, como el cielo, no son patrimonio de ninguna persona, ni de ninguna provincia, ni siquiera de un país. El posesivo muchas veces es una nefasta tentación. ¿Recuerdas la historia de un caballo? "Mi casa", "mi prado", "mi mujer"...

¿Se morirán los pueblos de verdad?
-Tú sabes que muchos pueblos han muerto ya y que otros agonizan. Se siente el asa de la vieja dama con su guadaña oxidada y sus pasos impíos.
Se nos mueren, cuando -como los padres- más los necesitamos.
Sí, se nos mueren los pueblos.


@Norte de Castilla, Sección: "Protagonistas de la montaña palentina"
Lola en nuestra "Revista Pernía"



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