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13 julio 2018

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¿Hay alguna oferta para los colaboradores de prensa? -le pregunto a la muchacha que atiende en la recepción del castillo de Fuentes de Valdepero. Si voy a promocionar los lugares por donde paso, justo me parece que alguien me facilite una entrada sin preguntarme tanto, que no voy a invadirlo, que voy a promocionarlo, que son muchos lugares, que implica también un gasto por el desplazamiento y tiempo para elaborarlo; que no vamos a pedirles dinero por salir mencionados en la tercera del Diario, como sería lo propio, pero el caso es complicarlo todo, que no pueda cualquiera exponer su relato, que pague todo el mundo, hasta quienes descubren que allí había un sitio que merece la pena visitar.



Por el Becerro de las Behetrías sabemos que a mediados del XIV la villa pertenecía a Juan Rodríguez Sandoval, y a finales del mismo siglo a la familia Sarmiento. A mediados del XV, Diego Pérez de Sarmiento, Adelantado Mayor de Castilla, y señor de la Bureba y de no sé cuántos sitios más, edifica la fortaleza que pasará por muchas manos, incluso, como no, hasta llegar a las manos de la Casa de Alba.

Como mi intención es visitar todas las fortalezas que dan nombre a esta tierra, porque me intriga la vida que hubo en ellas, vengo hasta Fuentes de Valpedero, cuya construcción se presume entre los años 1442-1465, por señales que aparecen al realizar la rehabilitación del edificio y por las inscripciones de los escudos con las armas de la familia Sarmientos en el cubo sudeste.

Los Comuneros tienen un capítulo aquí escrito y de tal modo le debieron impresionar a Andrés de Ribera, su propietario entonces que, al realizar la reparación del edificio, refuerza sus muros excesivamente y la remodela con la intención, parece, de hacerla inexpugnable.

La Diputación de Palencia lo adquirió en 1995 y allí se han realizado importantes obras de rehabilitación. Por cierto, tuve la curiosidad de bajar hasta la mazmorra del castillo, un pozo de 6 metros de altura, adonde tiraban a los apresados, muertos o vivos, de donde viene el dicho: Ahí, que te pudras".
De la sección "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

06 julio 2018

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Resonada es la fama de la iglesia templaria de Villalcázar, construida en la transición del románico al gótico, un ambicioso proyecto que no se completó nunca. Hito del Camino de Santiago, del que ha sido uno de sus centros religiosos más importantes, y vinculado a la Orden del Temple. En la Documentación de 1069, se cita a esta localidad como Villasirga, en referencia al camino (de sirga) que pasaba por sus cercanías y que los propietarios ribereños deben dejar para uso público. Alfonso X el Sabio, refirió en sus “Cantigas” doce milagros atribuidos a Santa María, la titular de este templo y es parada importante del Camino.


Aunque hoy quiero exponer mi queja por varios detalles, que son lagunas para mucha gente que llega hasta sus puertas.

A la decepción por los excrementos de las palomas que pueblan la entrada, se suma la pésima iluminación del interior, que el visitante si quiere debe ir llenando las huchas de las esquinas, que son las que encienden las lámparas y esto parece un sacadineros al que, para más inri, después de abonar la entrada correspondiente, le falta un guía que te lo explique.

Ya nos pasó algo parecido en Paredes de Nava, donde quisimos detenernos en la iglesia de Santa Eulalia, con su original torre que acumula tres estilos distintos: románico, gótico y mudéjar y que alberga en su interior el museo con más de 300 obras de arte.

No obstante, aquello fue una anécdota, a una de las guías le había surgido un imprevisto y no era cuestión de armar follón por eso, pero lo de Villalcázar parece una costumbre y contentos si esta nota sirve para que las palomas vuelen a otro lugar y alguien explique con buena iluminación las características del templo, que para eso se paga una entrada.

Si vienes y te queda tiempo, tienes un palomar, el Palacio de los Condes de Villasirga, restos del antiguo hospital de Santiago y la Ermita de Nuestra Señora del Río. Al lado de la iglesia se encuentra el mesón de los templarios, el mesón de Pablo, el mesonero mayor del Camino de Santiago, de donde todos parecen salir contentos: sopa castellana y lechazo al mejor punto.

De la sección ¨La Madeja", para Diario Palentino, 2018

29 junio 2018

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Yo no me esperaba un San Pedro Cultural en Becerril y, a ver cómo lo hago para no descubrir lo que allí se muestra al visitante. Si, porque quiero que lo vean. Porque tienen que verlo. Tienen que dejarlo ustedes todo y venir a Becerril de Campos, uno de los pueblos más bonitos de España.
El mismo día que la Armisén y Mariano Haro dirigían unas palabras al público concentrado en la Plaza Mayor para dar la salida a una prueba de atletismo, nosotros nos disponíamos a ver las estrellas de San Pedro, punto de partida de una ruta que acaba de cumplir su segundo aniversario y ya se acerca a las 60.000 visitas.




Javier Prieto lo matiza estupendamente: “no hay pueblo, grande o pequeño, que no albergue entre sus calles un templo como una catedral o un puñado de pinturas y esculturas que tengan que ver con los Berruguete o Alejo de Vahía.”

Esto me recuerda de la vida, que no debemos dar nada por perdido, que todo puede encontrar explicación y sentido mañana, que vendrán otros hombres que lo valoren y lo interpreten bien, como lo han entendido y lo han interpretado Álvaro Gutiérrez y los hermanos Juan y Carlos del Olmo.

Somos dientes de ese engranaje que es la vida, vamos haciendo fuerza, nos vamos encontrando y aprovechamos lo viejo, lo que estaba descartado, lo que parecía condenado a la escombrera.

Esta iglesia, de las siete que tuvo Becerril, estaba por los suelos, desahuciada. Fue escuela en otro tiempo y granero. ¿Se dieron cuenta ustedes? Un granero en aquella tierra tradicionalmente conocida como “granero de España.”?

Este San Pedro que acogió aquel grano, y que en unos años pasó a estado de ruina, nos ha devuelto ahora la ilusión. Dice Francisco Pérez, gestor del espacio: “Esto ha beneficiado a todos; nos ha dado vida. Incluso, ahora las casas se están restaurando, las fachadas se están embelleciendo…; la gente se preocupa por mantener limpio el pueblo.”

Aplaudo al pueblo de Becerril, a la Diputación; a los arquitectos que lo han recuperado, que han aportado un grano nuevo, que han llenado de estrellas el cielo de aquel templo, que lo han llenado de magia en este lugar maravilloso de la Tierra de Campos.

De la sección "La Madeja" para Diario Palentino, 2018.

15 junio 2018

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Vinimos a parar a once kilómetros de Palencia, concretamente, a Valdeolmillos, “el lugar de los pequeños olmos”, una localidad cerrateña que exhibe con galanura el verde de su páramo.
Me gusta la descripción que hacen de este pueblo en la web: “Nucleo situado en un umbral terciario sobre el valle del arroyo Mayor, zona de transición entre las campiñas onduladas y las laderas del páramo.”


Si sales a dar un paseo te encontrarás con los abuelos de la residencia cercana, que después de tanta sequía asisten emocionados al crecimiento del centeno.
Mi familia suele preguntarme, cuando sale el tema a colación: pero ¿a tí qué te da la escritura? ¿Con qué fin te prodigas tanto en el Diario?

Yo siempre los respondo: ¡Estoy sembrando! Y como pasan los años y sigo a lo mío, sin ver por parte alguna productos de la siembra, pues la guasa es evidente. Porque ellos no cuentan por fruto las emociones, los sentimientos, las historias. No cuentan los amigos. Personas imbuidas en sus mundos, pintores, escritores, simpatizantes de todas aquellas historias que tu cuentas con el único fin de dar a conocer aquellos lugares que a ti te cautivaron, que se conozca la tierra de tus ancestros, que se de una buena mano de brea a la carretera y que se cambie o se repare el puente de Vañes.

Que se ponga, en fin, todo lo que sea menester para detener esa despoblación que ya nos señala por todas partes. Y en este meneo incesante, uno gana amigos que apostaron por esa historia tuya, que era la suya de algún modo. Vine a caer aquí un fin de semana. En medio de este pueblo, una casa como de cuento, con su bodega y todo, que en nada ha de envidiar a mi txoko de Erandio, lectura imprescindible de mi novela “Castilla”, que este año presentaré en las ferias del libro de nuestra capital y provincia.

Gracias, Margarita Marcos. Gracias por tu amistad, por tu humanidad, por tu sencillez, por tu sabiduría.

De la serie "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

08 junio 2018

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Pedro Berruguete, Alonso Berruguete, Inocencio Berruguete, Felipe Berrojo... El arte nos lleva a conocer a los artistas terracampinos cuyas obras han traspasado ya todas las fronteras, y es un reclamo para meterse en las ciudades y en los pueblos, cuya guinda colocan los guías y custodios. Viajas por Palencia, te encuentras con ellos, y aprendes que el mudéjar es un musulmán en tierras cristianas reconquistadas, que la tapia es un muro de tierra realizado con un encofrado de madera, y que aquello que encuentras de madera, de yeso y de ladrillo, es obra de estos siervos.


En Fuentes de Nava, Mónica nos dio a conocer en breves y precisas pinceladas la historia de Santa María, donde se conserva un artesonado mudéjar policromado, de estilo castellano, considerado uno de los más importantes de toda la región. Después de comer en Paredes de Nava, Maruja nos esperaba en Cisneros con una llave que pesaba ¿dos kilos?, para mostrarnos la iglesia de los santos Facundo y Primitivo. Nos encontramos en uno de los pueblos más importantes del mudejarismo, y patria de una de las familias más poderosas, a cuya iniciativa, probablemente, se deban buena parte de estas obras artísticas.

Cisneros está situado en la carretera de León, entre Villalumbroso y Villada. A finales del siglo XVI contaba la villa con 3000 habitantes, el mismo siglo en que se levanta esta iglesia de tres naves, con magníficos artesonados mudéjares y otras lecturas que Maruja nos fue descubriendo, como la reciente restauración de uno de los techos.

Y Carmen, en Becerril, nos lleva a las estrellas. De camino hacia el cielo, impresiones que dejo en otro artículo. Son más que guías, asegura Margarita, que siente admiración por ellos. Y es cierto que, viajando por Palencia, uno se encuentra con gente apasionada por su trabajo, que lo ha recibido como legado; que lo ha asumido, en el caso de los custodios, porque no había otra alternativa si alguien quería conocer la iglesia de su pueblo; que ponen el corazón y los sentidos para que lo entendamos, para que no se pierda nada de lo que nos legaron. Interesa saber que, nuestras guías y custodios viven mostrando y protegiendo el legado de otros.

Froilán De Lózar, de la sección "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

01 junio 2018

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Por lo que he leído estos días sobre el patrimonio mudéjar, más extendido en Palencia de lo que nunca imaginamos, han desaparecido muchos edificios. Sabemos que lo que hay es insignificante, si se compara con Sahagún o Toledo, pero nunca es tarde para recuperarlo y promoverlo.
Uno habla, regularmente, de lo que conoce, de aquello que le mueve por cercanía, por necesidad, por costumbre. Hablar del románico era una necesidad vital habiendo nacido en San Salvador de Cantamuga, donde presumimos de una de las mejores espadañas que este arte nos deja en Palencia. Era casi una obligación promocionarlo con todos los medios al alcance, pero sin olvidar otros rincones de esta tierra que atraparán al caminante.




A primeros de mayo de este año, viajé a Tierra de Campos. Quise entender entonces el Universo al que hacen referencia muchos paisanos. A 25 km de la capital se encuentra Fuentes de Nava “lugar de fuentes”, antes de Don Bermudo, al que se le añade en 1872 el anexo de “Nava”, pues se localiza aquí, uno de los espacios naturales más bellos, el humedal recuperado de la Laguna de Nava, o “Mar de Campos”, donde turistas hambrientos como yo podrán deleitarse en los miradores y observatorios de la zona.

Paseando por sus calles uno descubre otra arquitectura, casas porticadas construídas con adobe: barro, agua y paja, material propio de toda la comarca, con el máximo exponente en los palomares.
Después de este paseo por su casco urbano, con casonas palaciales y nobles edificios, tomada la foto del “Corro del postigo”, en cuyo altillo se conserva un humilladero, vamos a lo que vinimos, que yo vine a este pueblo, que tuvo cinco iglesias, para llenarme de mudéjar en la de Santa María, monumento nacional desde 1978 y restaurada en 2015. Los maestros de cantería que trabajaron en Palencia a principios del XVI mantienen las corrientes estilísticas tradicionales (gótico), a las que incorporan elementos y técnicas inspirados en el mudéjar toledano. Aunque mis conocimientos sobre este arte son escasos, iniciar la ruta en Fuentes de Nava fue la mejor idea, pues no vi a lo largo del recorrido nada tan brillante en su conjunto como el mudéjar de esta iglesia.

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

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