viernes, 26 de diciembre de 2014

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Personalmente, con esto de las distinciones y los premios soy muy crítico. No sé si sirven para algo cuando ya te has muerto.

No sé en realidad si es un acto de justicia para quien lo propició o si es una forma de justificar el triunfo que al final obtuvo, al dar a conocer una zona de nuestra provincia que siempre estuvo tan expuesta al olvido. Y voy a explicarme a propósito del V premio concedido a Chema Madoz, premio Nacional de Fotografía en el año 2000.




No dudo que tenga categoría y cualidades suficientes para recibirlo. Ni pongo en entredicho los anteriores, todos con una amplia trayectoria profesional. Premiar a un gran fotógrafo, invita a conocer esta tierra a mucha gente que la ignora, lo que probablemente han tenido en cuenta quienes han oficiado de jurado o han tenido en su mano la responsabilidad de buscar a un fotógrafo que brille con luz propia, aunque no la conozca.

En realidad, no están incumpliendo ninguna norma y se ciñen a las bases del premio, donde claramente señalan que se lo entregarán como recompensa y reconocimiento profesional a la meritoria labor del galardonado, pero sería plausible, ponerle un poco más de empeño a la promoción de la montaña; que los galardonados la conocieran, la fotografiaran y que su trabajo fuera una exposición permanente allá donde vayan, pues no olvidemos que la montaña fue la razón y el motivo de la vida de quien ostenta el título de esta convocatoria.

Pero no entiendo por qué se ha ido perdiendo en el acto la idea primordial, que era recordar la figura de nuestra paisana, con su enorme trabajo, excelente propulsora de la montaña palentina,  para pasar a hablar exclusivamente de un premio de la Diputación de Palencia en reconocimiento a la obra y trayectoria profesional de otros, que vienen, lo recogen y, si te he visto no me acuerdo.

De la sección "La Madeja", para "Diario Palentino" y "Globedia". 
Fotógrafos galardonados con el Premio Nacional de Fotografía Piedad Isla

2010 | Cristina García Rodero.
2011 | Ramón Massats.
2012 | Barbara Allende (Ouka Lele).
2013 | Isabel Steva (Colita) 2013.
2014 | Chema Madoz.
2015 | Marisa Flórez.
2016 | Juan Manuel Castro Prieto
2017 | Tino Soriano

viernes, 19 de diciembre de 2014

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Aunque soy de los que entienden que el Senado sobra, lo tenemos ahí y considero que ha merecido la pena el viaje y el motivo de Escanciano, alcalde de Prioro, que intervino dentro de la Comisión sobre Despoblación en las zonas de Montaña.



Sucede que, el peso de este drama lo han llevado siempre Teruel y Soria y los demás hemos oficiado de espectadores compungidos. Es como en la vida misma, que muchas situaciones nos parecen extravagantes, simpáticas o, de cualquier modo, historias que soportan los vecinos, historias que "no verán tus ojos", piensas, porque son historias lejanas, porque son historias de otros.

Y sinceramente les digo que no espero a este respecto mucha comprensión de nadie, que son muchos años bajo los mismos índices, con la acostumbrada incertidumbre de levantarse un día y no encontrar ni raíces a las que sujetarse.

Que es la incertidumbre de esta gente, muchos inviernos sin la consideración de nadie, ni de los gobernantes, ni de los medios de comunicación más importantes, ni siquiera cuando había gente en ellos y ya eran mirados como bichos raros.

El mensaje de Paco era más de lo mismo. Queremos que se nos tenga en consideración a los habitantes de montaña. Que se tengan en cuenta nuestras singularidades. Queremos recibir un trato digno.

Queremos, ha dicho Paco, y muchos de nosotros con él, que lo mismo que existe una amplia legislación para proteger a las especies animales se habilite un estudio con sus correspondientes medidas para proteger al ser humano que habita estos lugares y que muy a pesar de todos se ha convertido en una especie en extinción.

Queremos, vino a decir Paco, la igualdad que tanto se promete, inversión que genere puestos de trabajo, que se apueste por el sector agroalimentario, por el aprovechamiento de las aguas e, incluso, se atrevió a decir, queremos estaciones de esquí modélicas y, seguro que pensó, “pero que no supongan tanta pérdida de tiempo ni tanto debate como la de San Glorio”. Esa referencia, amigo Paco, no te la van a perdonar quienes se oponen, sobre todo quienes no conocen esta tierra nuestra y para nada les importará que un día, al amanecer, otro pueblo haya dejado de existir, obligado por ese desahucio controlado de la administración.

Imagen: @Pumar59
De la sección "La Madeja", para Diario Palentino y Globedia

viernes, 12 de diciembre de 2014

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Cuando te has pasado una vida entera rebuscando palabras para explicar el ocaso de tantos pueblos, ninguna situación te parece ajena o extravagante. En el transcurso de cien años, entre 1880 y 1980 un grupo de científicos de la Universidad de Salamanca establecieron aquí su campo de batalla. La misión tenía relación con el patrimonio genético y eran 10 los pueblos motivo del estudio: Alba de los Cardaños, Camporredondo de Alba, Cardaño de Abajo, Cardaño de Arriba, La Lastra, Otero de Guardo, Triollo, Valcobero, Vidrieros y Valsurbio.



La idea era utilizar los apellidos como alelos (una de las formas alternativas que puede tener un mismo gen), y estudiar los efectos que los movimientos humanos han operado en la diversidad genética.

La explicación para elegir esta zona de Fuentes Carrionas es la de una población muy aislada y de tamaño muy pequeño, lo que permite reconstruir mejor las variables de su historia. Entre los "vehículos" utilizados se citan los libros parroquiales de estos municipios, lo que ha permitido las reconstrucciones familiares: nacimientos, matrimonios y defunciones. Pero ni la construcción de los dos pantanos (1930-1960), ni la mejora de las comunicaciones, provocaron alteraciones demográficas significativas, atentos, como el resto del mundo, a la llamada de la revolución industrial que merma la población en dos terceras partes, pasando de 1580 al inicio del estudio a 500 habitantes cien años más tarde. 

Y lo que acaban resumiendo los científicos acerca de este curioso experimento es que los habitantes de la comarca de Fuentes Carrionas, condicionados como están con el entorno, con un grado elevado de aislamiento durante muchas generaciones, pueden desarrollar diferencias genéticas importantes comparadas con otras comunidades humanas donde la entrada y salida de individuos es constante. 

Al margen de todos esos estudios, que siempre vienen bien porque se habla de la tierra, me interesa destacar la masa de esta gente con otro ejemplo que encuentro en el despoblado núcleo de Valsurbio, el pueblo más alto de la provincia, a 1500 metros, que nunca dispuso de luz eléctrica ni de acceso por carretera y que llegó a tener 100 vecinos, un pueblo donde -como bien resumió un cronista recientemente- "sólo queda en pie el cementerio, un paisaje desolador y un hechizo de belleza particular e inolvidable".

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino y Globedia. 
Valsurbio, en la imagen de José Luis Estalayo

viernes, 5 de diciembre de 2014

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En la última década del pasado siglo buscaba rostros por nuestra montaña para añadirlos a una serie que salía un dia señalado de la semana en un diario regional. Fueron más de 50 entrevistas con enjundia, esas personas que se desnudan ante el cuaderno y empatizan enseguida con el lector que descubre en ellos, como antes descubriera el entrevistador, una buena dosis de ingenio y de sabiduria.

Tanto me sorprendieron, tanto aprendi, que sus vidas llenaron mi equipaje y se muestran generosas hoy en muchas de las reflexiones que traigo a esta columna.


Pero hoy quería detenerme en Agustín Fernández Merino, de Lores, licenciado en Ciencias Químicas por la Complutense de Madrid, que por aquellos días sorprendía con un libro de recetas editado por Estudios Superiores del Escorial, Tesoro de los Remedios Secretos de Evónimo Filiatro que traduce al castellano, junto a Andrés Manrique, con una extraordinaria introducción y biografía sobre Conrad Gesner.

Yo no sabía que Agustín había muerto, como nos pasará a nosotros cualquier día, y no voy a derretirme en alabanzas que a él no le gustarían. Simplemente decir que me contó como nadie las leyendas que se han suscitado siempre en torno a las cuevas del contorno: la de los ratones, donde uno dejaba de ser niño cuando ya no podía pasar por ella y dobre todo la del Neredo, donde la gente del pueblo creyó que había un tesoro y hasta se armó una galeria como en las minas del contorno para dar con ello.

A los doce años inició sus estudios en el seminario menor de Salamanca y después en Leganés. Y fueron diversas y muy importantes las publicaciones que nos deja, porque era enorme su curiosidad, como enorme era su sentido de la amistad.

¿Saben lo que valoro de esta gente tan nuestra? Su deseo de compartirlo todo con el mundo al amparo de la razón y de la ciencia.

De la sección "La Madeja", en Diario Palentino.
Entrevista de Froilán de Lózar a Agustin Fernández Merino para el "Norte de Castilla"

viernes, 28 de noviembre de 2014

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Jaime Nuño, uno de los historiadores que más ha ahondado en este apartado, explica que para interpretarlo correctamente es necesario conocer los doctrinarios eclesiásticos de la Edad Media. Quiero aclarar que yo lo he pensado y lo he visto escrito después, a medida que me adentraba en textos de historiadores y blogueros. ¿Se tomaron la licencia los propios canteros, para exponer el erotismo en el mismo lugar donde se castigaba el sexo con el infierno? Nuño, director del Centro de Estudios del Románico, hace alusión en una entrevista a Risus Paschalis, una costumbre que se mantuvo en Alemania hasta el siglo XVIII, y donde un clérigo, borracho de alegría por el hecho de la Resurrección, se masturbaba delante de los fieles, lo que provocaba, como en todas las épocas de la historia, el rechazo de unos y el beneplácito de otros.


Tal vez, como ocurre hoy mismo en todos los órdenes de la vida, aquella que para unos era prohibitivo y escandaloso, era moneda corriente para otros. Los canteros se convertían en una especie de cronistas que mostraban la noticia allí donde más se predicaba contra ella; salvo excepciones, donde eran los propios predicadores quienes se manifestaban sexualmente., como diciendo, esto no está bien, pero un día es un día.

Ta vez buscando con el acto la polémica, para que se visitase más a menudo el templo, como ocurre ahora con los diarios que no venden y se agota la edición con una noticia escandalosa.

Otras versiones hacen alusión a una especie de estímulo para procrear, por la necesidad permanente de repoblación en estos apartados lugares. En cualquier caso, los maestros canteros, dejaron su interrogante en las iglesias hace 800 años, cuando todo era distinto, hasta los sentimientos sobre los que tratamos de divagar ligeramente, cuando llegamos a un templo tan mentado y encontramos como silenciadas aquellas esculturas, que sirven de vehículo en los lugares donde tanto poder se concentraba y donde tantas injusticias se cometieron a través de los tiempos.



De la sección "La Madeja" para "Diario Palentino" y "Globedia"

viernes, 21 de noviembre de 2014

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En la colegiata de Santillana del Mar, una mujer acaricia el pene de descomunales proporciones de su amante, lo que para los investigadores, la curiosa escena nos inclina más al vicio que a la virtud. La iglesia condena todo aquello que no vaya dirigido estrictamente a la procreación, como si quisiera obviar el hecho del goce, que es intrínseco con el acto.


La población está bien al tanto de ésto, pues no hay intimidad en los hogares y la privacidad es relativamente imposible, de ahí incluso que, entre las escenas, aparezcan también sirvientes y alcahuetas observando el acto sexual de la pareja.

En la renombrada iglesia de San Martín de Tours, de Frómista, en pleno Camino de Santiago, uno de los iconos del románico europeo, se aprecian escenas eróticas, como el que sugiere uno de los capiteles, restaurado en el siglo XIX.

En San Pedro de Cervatos (Cantabria), se observa otra pareja de canecillos impúdicos, como en Villanueva de la Nía, en la misma comunidad autónoma, al igual que las que se localizan en San Miguel de Cornezuela, en el Valle de Manzanedo, (Burgos).

Esta muestra, que no es ajena al resto de Europa, ni al resto del mundo, en diferentes épocas de la historia y en diferentes estilos arquitectónicos, nos llevan a buscar una explicación. Algunos estudiosos lo sugieren como una lectura para el "analfabeto" mundo rural, de manera que les quede claro que aquello les llevará al infierno.

Otros entienden las imágenes como una invitación a procrear en tiempos de guerras y pestes. La iglesia, que va ganando poder, necesita gente que pague impuestos para llenar de dinero sus arcas; es mas, quienes se inclinan por esta motivación, están convencidos que muchos campesinos compraban su perdón con el dinero. A más población, más pecadores y más ingresos.

Las sugerencias son múltiples y algunos especialistas lo entienden como la libertad total de la que disfrutaban los canteros a la hora de plasmar sus obras y a la que me refiero en el próximo capítulo.

Otros investigadores consideran que algunas de las mutilaciones que se observan en capiteles o canecillos pudieron ser causados por los vecinos de los pueblos, convencidos del carácter impúdico de aquellas iconografías, pero no es fácil para nadie determinar las causas que llevaron a este tipo de creaciones.

De la sección "La Madeja", para "Diario Palentino" y "Globedia". 

viernes, 14 de noviembre de 2014

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Son muchas las referencias que se han hecho a lo largo de la historia sobre las escenas de sexo en canecillos y capiteles de un buen número de iglesias románicas, entre las que se encuentran las nuestras, de la montaña palentina.


Relieves y esculturas de parejas copulando, o en posturas claramente provocativas. Tal profusión de esa iconografía nos lleva a la pregunta de rigor: ¿qué significado tienen ese tipo de escenas sexuales en una iglesia? Ya Daniel Fernández se hizo eco de ello al escribir la historia de Cervera y ahondando ahora en la historia de estos pueblos para un próximo libro, me encuentro con la pila bautismal de Rebanal de las Llantas, donde unas serpientes aparecen mordiendo los senos de las mujeres, en lo que algunos estudiosos califican como símbolo por excelencia del pecado de la lujuria.

Pero hasta las escenas más subidas de tono pueden alcanzar otro significado, ya que, en la tradición clásica, como bien exponen otros estudiosos, las serpientes bebían de los pechos de la madre tierra.

En Tortoles de Esgueva, un pueblo burgalés de la comarca de Ribera del Duero, una figura aparece en actitud meditativa, mientras se masturba con una mano y con la otra se acaricia la barbilla, escena que se repite en la colegiata cántabra de San Martín de Elines.

Para algunos observadores las escenas que se advierten en algunos templos de Cantabria, Burgos y Palencia, rozan el escándalo, no sólo las que se hallan en los muros exteriores de los templos, sino las que se localizan en los coros, pilas bautismales y tapices mezcladas con las actividades que se desarrollan en el entorno, como las cacerías o los labriegos en las distintas ocupaciones, lo que parece extrañar en el decorado de una iglesia románica, en tiempos oscuros de la Edad Media.

La iglesia de San Pedro de Cervatos, en la comarca Cántabra de Campoo, atrae al año miles de turistas intrigados por la numerosa iconografía obscena que se muestra en canecillos y capiteles: individuos con el falo erecto, escenas de coito por doquier, hombres y mujeres mostrándose mutuamente sus órganos sexuales, convertido ya en uno de los edificios con mayor referencia al denominado "románico erótico".

En la imagen de "Arteguías", coito en un canecillo de la iglesia de Cigüenza (Burgos).

viernes, 7 de noviembre de 2014

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Otra de las razones, la más poderosa, para mantener abierta la fábrica que gestiona el agua de Lebanza, es ocupar el primer lugar por calidad entre un buen número de marcas analizadas en uno de los últimos número de la OCU.


No sé si es broma, o son ganas de marear la perdiz, que cuando uno está a punto de desaparecer o en sus días más bajos, le vengan con un estudio tan riguroso, donde le colocan en primer puesto, atendiendo a la mineralización, la dureza, los nitratos y una ausencia significativa de bacterias.

Entre la veintena de manantiales examinados pasan con buena nota Fuente Fenosa (Vigo), Fuente del Polígono de Asima (Palma de Mallorca), La Salud entre Beranga y San Miguel de Meruelo (Cantabria), Los tres chorros de Benamhoma (Cádiz) y en el primer puesto para el agua de Lebanza que llega en mejores condiciones que la que se toma del grifo, aun procediendo, en este caso, de manantiales cercanos con unas características parecidas.

Teniendo en cuenta que el agua de dos de cada tres fuentes analizadas tiene problemas que desaconsejan su consumo y, que hemos sido pieza de examen en una materia de la que nos sentimos tan orgullosos, como el agua de nuestras fuentes y manantiales, el resultado es una inyección de ánimo, que mira que tenemos motivos para resarcirnos de tanto olvido y alejamiento como venimos soportando.

Quiero dar motivos para su reactivación a empresas del sector que buscan nuevas vías de proyección. Y desde esta ventana que se me abre en los medios de comunicación, quiero hacer una llamada al Gobierno de la Junta, al ayuntamiento de la Pernía y a quienes llevaron su gestión inicial para que se movilicen y recuperen esta empresa que tiene, ya lo ven, el mejor arma para su relanzamiento.

De otra forma vamos a pensar que esta matrícula de honor nos llega, como nos llega casi todo, cuando estamos expirando, o estamos muertos ya, que buena gracia tiene.


De la sección "La Madeja", para "Diario Palentino" y "Globedia". 

viernes, 24 de octubre de 2014

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Luis de Oney que escribía en este mismo Diario, cuando se ignoraba que la montaña palentina tenía duende, cuando era desconocida para el mundo, decía con buena lógica que, la capital, donde pueden desarrollarse las campañas fomentadoras de iniciativas, está situada en la meseta, motivo por el que no alcanza a sacudir la apatía que reina en el ambiente. Decía eso, y que sólo hablamos unos pocos; bueno, ahora alguno más va animando las redes con imágenes siempre sorprendentes de nuestra montaña.



Quiero repetir que no hay nada nuevo bajo el sol y que lo que hoy sugerimos ya lo sugirieron otros antes. Dos son los puntos que debemos abordar, decía en aquella crónica de los setenta, cuando ya se apagaban las minas y la gente comenzaba a emigrar en busca de un futuro: "la propaganda de las cualidades extraordinarias que reviste la montaña palentina y, vestir los pueblos y aldeas con las comodidades que el turista y el veraneante exigen."

Dos premisas que relativamente se han cumplido, aunque muy lentamente y, en la mayoría de ocasiones, demasiado tarde. Incluso, en unos párrafos que añade más adelante, sugiere la creación de una Liga que puede llamarse "Amigos de la Montaña", "Amigos de Palencia", constituida por elementos entusiastas que organicen excursiones y den a conocer los grandes valores que encierra nuestra tierra.

Y también eso se ha cumplido con creces. Ahí está para muestra nuestra página de facebook que ya atesora 8000 seguidores; montaña palentina, montaña viva, 3500; otros mil en la página de "Orígenes", donde se van subiendo los artículos publicados en este diario. Club de Montaña Espigüete, paseando con frecuencia por esta zona; Club ciclista Montaña Palentina; Club de Montaña "Fuentes Carrionas", que se funda en 1973 y que con su activa participación ha dado a conocer la montaña a miles de personas...

En definitiva, ni el correcto y apasionado mensaje de Luis de Oney, ni nuestra machacona insistencia con visiones de todo punto espectaculares, ni la proliferación de páginas en las redes sociales, ni la implicación generosa de este medio, han logrado un despegue definitivo.

Tal vez quienes nos sigan, lo consigan.

viernes, 17 de octubre de 2014

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Con el objetivo de evitar la concentración creciente en las ciudades, lo que se calcula que ronda ya el 80%, en los países nórdicos se subvenciona a quienes viven y trabajan en el mundo rural.





Entre las propuestas que se suscitan en el Foro de Soria se encuentran, entre otras, aquellas que suelo ir apuntando en este rincón:
  • Infraestructuras: 
una carretera sin muchos lujos, pero en unas buenas condiciones que nos permita la comunicación con otros pueblos y el acceso a los servicios. 
  • Que las ayudan vengan directamente, no a través de intermediarios.
  • Que llegue la banda ancha en las comunicaciones, lo que permita el trabajo desde casa. 
Es curioso que las empresas de telefonía utilicen nuestros montes para colocar sus antenas y muchos de los pueblos no tengan cobertura.
  • Que se promocionen a nivel nacional los recursos turísticos y gastronómicos.
Antonio Arrufat, que es Senador del PSOE por Teruel, otra de las provincias castigadas, impulsó el pasado año una moción que fue aprobada de forma unánime por el Pleno de la Cámara Alta, afirmando que "la despoblación rural es un asunto de Estado" y que el Gobierno debe tomar medidas urgentes para atajarlo.

Estamos de acuerdo, pero como ya expuse en anteriores entradas, y a la vista de lo que viene sucediendo con las importantes ayudas que se dieron para la embotelladora, y otras que por esos mismos motivos de sensibilidad se están haciendo efectivas en otros pueblos, interesa que se haga un seguimiento o que, quienes aportaron el dinero que implicaba 10 ó 15 puestos de trabajo para personas de los pueblos cercanos, medien para encontrar una solución y hacer que un agua de tan buenas cualidades como la de Lebanza sea rentable, que no me cabe duda que puede serlo.

Para mi hay un problema fundamental al que ya me he referido desde los principios. Quienes hacen las leyes, quienes distribuyen el dinero para el arreglo de las carreteras, se encuentran a muchos kilómetros de distancia, todo lo hacen desde lejos y así salen las cosas como salen.

viernes, 10 de octubre de 2014

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Intelectuales de todo el mundo, se preguntan en Foros Sociales sobre las causas y posibles remedios a la despoblación del mundo rural.


Recojo las impresiones que se suscitan en el segundo encuentro que lidera el profesor Francisco Burillo en la localidad soriana de Fuentes de Magaña, donde intervinieron cineastas, escritores y autoridades de aquella provincia que se presenta como uno de los puntos más castigados de ese fenómeno que conocemos como despoblación, pero que afecta al mundo entero.

De hecho, la Serranía Celtibérica, un territorio abocado a la desaparición por la tasa de envejecimiento y los índices de natalidad más baja, comparte con la zona Ártica de los Países Escandinavos la mayor despoblación de la Unión Europea, que es aún más crítica -según expuso el profesor- que la de Laponia, donde se dan unas condiciones climatológicas durísimas.

Lo que tratamos aquí y allí desde hace ya unas décadas es fijar población y es loable, yo al menos así lo entiendo, buscar una respuesta, mover a la población, motivar a mucha gente que no le importaría un cambio en su vida, siempre que se surtan estos lugares de recursos, lo que viene a ser el pez que se muerde la cola, porque las ayudas (tener menos de 8 hab/km2, zona rural de montaña y remota), llegan cuando ya es muy difícil la recuperación de tantos pequeños y remotos lugares donde en otro tiempo comenzó la repoblación.

Yo suelo poner un ejemplo ilustrativo, en el que deja mucho que desear la participación en esa lucha de la gente que vive en estos pueblos. Ahora mismo en la escuela de San Salvador hay cinco niños. Algunos padres de aquí y de los pueblos cercanos a este ayuntamiento llevan a sus hijos a la escuela de Cervera, lo que propiciará en una fecha próxima, el cierre definitivo de la misma.  En eso que se ha denominado "genocidio silencioso" hay muchas puertas cerradas, a veces las cerramos nosotros mismos, y se hace muy difícil recuperar zonas rurales, cuando el ocio, la sanidad, la educación y tantas otras cosas que nos mueven a diario, se encuentran a manos llenas en las ciudades.

viernes, 3 de octubre de 2014

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Informado estoy señores,
 informado muy de veras,
 que os velaréis mañana,
 quiera Dios para bien sea,
 y que gocéis matrimonio
 según tu amor lo desea...

 [De la enhorabuena de Polentinos]





En septiembre he vuelto a mis orígenes. Durante los últimos años, por unas u otras causas, no he podido llenarme de todas esas sensaciones que sugería a los demás en esta columna de los viernes en Diario Palentino, donde con tanto mimo me trataron siempre, y a quienes debo este gusanillo que me anima a seguir exponiendo la historia y el sentimiento de la montaña palentina.
Todo es una cadena: los buenos amigos que dejaste; los vecinos de tu quinta, que recuerdan aquellos días de escuela y frío.

No han faltado las cervezas de medio día en los bares de la localidad. En la Posada de Camasobres, Felipe me muestra ilusionado las carpas que ha colocado en el patio exterior, y que obedecen a su decisión de darle un empujón a su negocio, habilitando en aquella parte que mira a la iglesia de Camasobres un espacio para los banquetes de boda; la última, hace unos días, de una pareja gay, lo que tampoco ha despertado una polémica excesiva, acogiendo con naturalidad un hecho que habla del respeto hacia un colectivo tan marginado durante siglos.

Hace unos meses, Marta, una sobrina que es para nosotros como una hija, nos invitó a su boda, cuya ceremonia religiosa tendrá lugar mañana en la iglesia de Polentinos, el pueblo de su madre y de sus tíos, donde pasó muchos veranos. El novio, Javi, de Redondo, que vive y trabaja en la villa cerverana. La comida se celebrará en el Parador Fuentes Carrionas, donde tengo previsto sorprenderles con la enhorabuena que se cantaba por estos pueblos, adaptación bastante más corta y con algunas pequeñas modificaciones en la letra.

Con estas historias danzando alrededor, he recuperado un poco ese sabor añejo que propongo a los demás; que propongo de corazón, porque me llena el espíritu; que vivo en plenitud junto a la gente que vive y ama la tierra de los nuestros.

viernes, 26 de septiembre de 2014

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Quienes me siguen recordarán la carta que le remitiera hace unos meses al sr. Palomero, muy molesto con mi crítica y aludiendo con cierto tono de desprecio a mi desinformación sobre el asunto, que a estas alturas no se lo cree nadie, visto el tramo realizado, el tiempo que ha supuesto y lo que falta, que llevará otro tanto.



Quiero matizar algunas cosas, antes de entrar en esa faceta del "tremendismo" a la que me envía el ilustre remitente. Primero, algo fundamental y evidente: necesitamos comunicarnos y ésta es la única vía que tenemos para hacerlo. Segundo, que no necesitamos grandes obras, por lo que no serán necesarios grandes destrozos. Y tercero, que no es normal, ni de recibo, que treinta kilómetros de una carretera comarcal donde se apliquen los dos primeros puntos, se tarde cinco años en restaurar.

Las obras de esta carretera, después de muchos años planteada la necesidad de un acondicionamiento, comenzaron en 2012 y ni siquiera se ha llegado a la mitad del trazado.

El diario de Salamanca también hacia referencia a principios de verano a este culebrón, aunque la imagen, tomada en la zona de Guardo, no se correspondiera con ninguno de los tramos afectados, donde informan que la inversión ha pasado de los siete millones presupuestados inicialmente a los dieciocho, lo que produce espanto, con un firme que se hunde por varios tramos, una carretera nueva parcheada por infinidad de sitios, una curvona cerca del puente de Polentinos peor que la que se ha quitado, donde los taludes laterales pueden ser una trampa mortal en un invierno serio.

¿Cuántos años llevamos a vueltas con el arreglo de esta carretera? ¿Treinta?. ¿Será ya el último presupuesto, o lo seguirán incrementando indecentemente?. ¿Se puede pagar tanto dinero por algo que se ha hecho mal?. ¿Quienes asumen la responsabilidad, saben que están tirando a manos llenas el dinero público?

Es la misma vergüenza de siempre a la que alguna vez tendremos que poner freno entre todos.

viernes, 19 de septiembre de 2014

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El envejecimiento de la población no es algo que se dé únicamente aquí. Y es un problema que en el plazo de unos años nos lleva a la despoblación del mundo rural.



Para atenuar los efectos de la baja densidad de población, además del lagrimeo y preocupación dialéctica de tantos consejeros y partidos políticos, hay que coger al toro por los cuernos, como suele decirse. El Gobierno de Extremadura lo expuso en Bruselas y habló de soluciones  y medidas que se estaban implementando desde aquella Administración preocupados por el bajo índice de natalidad y el envejecimiento...

El tema, que es punto de reflexión en todas partes, se trató hace unos días en las Jornadas de Verano de la montaña palentina, que en esta ocasión se celebraron en Santibáñez de la Peña.

La explicación que dan los políticos de nuestra provincia, está llena de mensajes alentadores, pero nunca pasan de ahí. Nadie lleva a la acción lo que predica, con lo que se traduce en una conversación más de los ciudadanos de la calle que esperan preocupados una medida donde se empiecen a ver cosas. 

Dice el coordinador de UP y D Rafael Delgado que nuestra  mayor riqueza son los ciudadanos de Castilla y León y que aquellos que viven en el medio rural necesitan de municipios fuertes, con recursos suficientes.

Estoy de acuerdo, pero no se trata solamente de invertir un dinero, como los siete millones que se concedieron para la embotelladora de San Salvador, que ahora se encuentra en situación concursal. Yo creo que para la Junta, que invirtió esa importante cantidad, no ha de suponer mucho reabrirla, pero con un seguimiento continuo de la administración, porque supone trabajo para la gente de la zona y al mismo tiempo vida para los pueblos del contorno.

Otra importante cantidad de dinero se ha gastado el Ayuntamiento de la Pernía y la Junta de Castilla y León en levantar una residencia de día en San Salvador, que probablemente no llegue a usarse nunca y, como aquí, en tantos otros sitios.

No se trata solo de aportar el dinero y ahí te quedas. Creo que esas cantidades merecen un seguimiento y la participación del Gobierno Regional en ellas, pues no dejan de ser en una medida importante propiedad de todos los ciudadanos de esta tierra.

Y si nos hemos gastado el dinero en ellas, lo lógico es que nos impliquemos para que no se caigan o se cierren a la vuelta de dos años.

Imagen: Froilán de Lózar

viernes, 12 de septiembre de 2014

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Me alegro sinceramente cuando alguien cercano triunfa. Hoy se entiende por triunfo tener una cuenta en las redes sociales con miles de seguidores, arrasar en el cine o en la música, lograr una medalla  exponiendo aquello que nos ha cautivado y de lo que vamos tomando notas nuevas que mantendrán la luz y harán las delicias de quienes nos siguen.

Pero no me refiero a ese triunfo, ni al triunfo de la farándula de este país. Hay quienes buscan ese tipo de éxito, que les aclame el mundo y se los rifen, a veces sin motivo, porque son lo que son por la fama de algún familiar suyo, sin que sepan hacer bien ninguno de los trabajos por los que cobran una millonada.

No quiero ese triunfo para las personas cercanas. Yo quiero un triunfo pequeño, familiar, porque algo de calor siempre necesitas cuando lo que quieres es llegar al mundo desarrollando una actividad creadora. Y aunque siempre quedan gentes valiosas en las sombras, hay quienes por alguna circunstancia o apoyo recibido, contando siempre con su inspiración y su lucha, consiguen el triunfo.

Yo tengo ese triunfo, que es el triunfo con el que soñaba, que es el triunfo que quería. Personalmente he de confesar que me siento agradecido por lo que tengo, que es un tanto por ciento muy pequeño de lo que aparentan y tienen esos triunfadores a los que me refiero y a los que para nada envidio. Es más, me parece bien que beban mientras puedan de ese vaso, aunque sea haciendo canciones y versos sin sentido, porque cuando se obtiene el éxito por los demás, es tan frágil que ni cenizas quedarán cuando le falle la energía.

A través de los nuevos canales de internet, que son puertas abiertas a la inmensidad, he descubierto personas sencillas, entusiastas, agradecidas con lo que hacían y con lo que recibían, llenando de poesía y de sentimiento el quehacer diario.

Ellos han triunfado de la forma más limpia. No es un triunfo para siempre, pero es ajustado a lo que ellos buscaban y entendían.

Y de alguna manera, yo he triunfado con ellos.

Imagen del libro de Froilán de Lózar: "Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería", Editorial Aruz, tercera edición, Julio de 2014.

viernes, 5 de septiembre de 2014

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Pienso en el arrojo, en la soledad, en la suerte de un hombre corriente, aunque especial, como lo fue Javier Cortés para Palencia.


Seguro que la mayoría de ustedes ya conocen la historia que arranca cerca de Saldaña, una tarde de 1968, cuando Javier, acompañado de un amigo se dispone a rebajar un terreno para ponerlo en regadío, y aparece una piedra, como le ocurrió a Ciriaco del Rio un siglo atrás en Brañosera, cuando encontró una piedra y comenzó la historia del carbón en nuestra tierra.

En este caso se trataba de un mosaico, que al ir excavando va mostrando infinidad de formas y grabados hasta ocupar los 1400 metros de terreno, donde con el correr del tiempo y gracias al empeño de un hombre, se descubrió la Villa Romana de la Olmeda, uno de los principales yacimientos del Bajo Imperio Romano (siglo IV a. de C.) conservados en la península y uno de los más destacados del Occidente.

En las crónicas se dice que cambió la vida de Cortés, quien sufragó de su bolsillo la obra durante más de doce años y que no se rindió a las ofertas que llegaron, acaso intuyendo la importancia de su descubrimiento. Cuando se encuentra algo de tanto valor, uno quiere saber quién habitaba aquella mansión, donde se han localizado desde ánforas de Cartago y Gaza hasta conchas de ostras procedentes del Cantábrico.

Abásolo, que tomó el testigo de Pedro Palol, ambos procedentes de la Universidad de Valladolid, habla así de la importancia de este hallazgo:
"Es una referencia inexcusable para el estudio de la sociedad de un periodo tan sugerente como el de la transición entre el mundo antiguo y la época medieval".
Los arqueólogos que han intervenido se inclinan por la teoría de que allí vivieron prósperos tratantes de caballos, un negocio que cesó con el gran incendio que parece sentenció a la villa.
Poco se sabe del dueño, anque se sigue investigando, pero toda aquella magnificencia que se desprende del hallazgo, viene a corroborar que se trataba de un hombre acaudalado, tal vez un aristócrata por dos medallones encontrados, correspondientes a acuñaciones especiales.

Pero quería comenzar esta nueva temporada recordando la generosidad y la valentía de Javier Cortés, lo que nos ha llevado a un encuentro increíble con la historia, romanizando más si cabe la tierra palentina.

viernes, 25 de julio de 2014

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Centrado en otras historias, pasan los días a una velocidad prohibida y aprovecho este momento para volver atrás la vista, (ya casi no me alcanza), con nostalgia pero sin arrepentimiento, por todo lo que pasó, por todo lo que vivimos, por aquellos familiares y amigos que se fueron, por todos los que siguen aquí, aparentemente, en el mismo lugar, bajo los mismos yugos.



Porque la naturaleza, vestida con los colores de cada estación, que aquí se evidencian tanto, es la misma: los montes, los caminos, las iglesias...

Nada parece haber cambiado después de los años; después, incluso, de los siglos.

Hasta las gentes, que son descendientes de los que fueron tus compañeros de escuela y de correrías, parecen los mismos; pues, aunque ibuidos en otras modas y costumbres, se mueven por los mismos lugares.

Entonces, ¿por qué lo ves distinto? ¿Por qué no lo disfrutas como antes? ¿Por qué no nos emociona como cuando volvíamos del colegio? ¿Será verdad que todo tiene su momento y que debemos disfrutar mientras podamos con los cinco sentidos de lo que nos rodea?
Ni los demás te ven a tí como te vieron, danzando en medio una especie de velo, de recelo...
Y ese vago sentimiento se repite en otros, que vivieron lo mismo y en el mismo momento.
Esa especie de tristeza o de abandono; esa indiferencia que lo abarca todo, parece fruto de este tiempo difícil que vivimos, porque si es cierto que ya nada es lo mismo, también es cierto que nada ha cambiado en lo esencial y que aquí encontramos esa paz que nos sirve para tomar fuerzas y comenzar de nuevo.

Voy buscando sensaciones nuevas que les trasladaré a partir de septiembre.

Imagen: Iglesia de Lomilla, por Froilán de Lózar

viernes, 18 de julio de 2014

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Con esta entrega, antes de vacaciones, pongo punto y seguido a este viejo cuaderno, donde he ido anotando, como de costumbre, mis impresiones y mis miedos. Todo ha cambiado. Es evidente. Parece un síntoma de progreso, una necesidad de experimentar nuevas historias, incluso en estos rincones tan apartados de provincia; una respuesta urgente para buscar por algún resquicio la solución a esta endémica fiebre que nos vacía los pueblos.



Soy reticente en ello, y aunque algunos lectores y amigos me insistan que está bien, que es muy sano, que hablar del mundo rural, de lo que va quedando, de los problemas que le atañen, de las historias singulares... es muy digno y muy útil, yo pienso, sinceramente, que no sirve para nada. Que uno clama en el desierto; que nadie vuelve los ojos a este drama; que no compensa a los políticos, acostumbrados a mentir; que no interesa a los urbanitas, apoltronados en su ambiente y que tampoco parece preocupar en exceso a quienes viven en ellos, perdida ya la fe en devolverles un poco de lo que fueron o, cuando menos, en mantenerlos como están, que ya es un logro.

Creo que fue Einstein el que dijo que la mejor manera de que algo cambie o de que alguien se conduzca de acuerdo a la razón, es dar ejemplo.Y no hay ejemplos ya para fijarnos. Y la impresión es que a nadie le preocupa o le mueve a reflexión el ejemplo de los demás.

El poder reside en el pueblo, mentira cochina. Ni siquiera le han dado al pueblo la libertad de decidir sobre sus Concejos. Siempre se hace lo que quieren ellos, quienes viven de administrar, -con toda la parafernalia y el adorno que ustedes quieran añadir-, al pueblo, a tantos pequeños pueblos como estos que fenecen esperando los resultados de un análisis que no acaba de llegar, que los vuelva útiles, que los despierte del letargo, que les ayude a recuperar un poco de aquella luz de antaño.

Imagen: Froilán de Lózar
Barrio de Santa Maria, Salinas de Pisuerga
De la sección @La Madeja, en Diario Palentino y Globedia

viernes, 11 de julio de 2014

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Sin hacer uso del patriotismo, que huyo de todos los símbolos como de las moscas, es verdad que uno se siente molesto cuando ve a su comarca o a su pueblo enclavado dentro de otras comunidades o provincias.


Es una discusión vieja que no tiene remedio, pues aunque parezca pasajera, vendrán otros más tarde que oficialmente den un vuelco a los límites; y si no es oficialmente, tochos no faltan en ningún lugar que, sin conocer el pueblo del que hablan, enseguida le hacen un hueco en cualquier sitio.

Y está bien que amemos nuestra tierra, nuestra patria, pero está mejor que vayamos adentrándonos en ella, en sus caminos, entre sus gentes, para presentarla debidamente a quienes quieran conocerla.

Durante años, nuestro alejamiento ha contribuído a unas anexiones y cambios que no han hecho más que confundirnos. El 28 de Agosto de 1857 el obispo de Palencia, a la sazón, Jerónimo Fernández, manda que el Arciprestazgo de Cardaño se llame a partir de entonces Arciprestazgo de Pernía. No sabemos qué idea tenían de la montaña y si alguna vez la visitaron, porque lo que sorprende de verdad es los pueblos que formaban el Arciprestazgo de Pernía: Areños, La Lastra, San Juan de Alba, San Justo de Alba, Loma, Pisón de Castrejón, Recueva, Roscales, Traspeña, Villanueva de la Peña.

El Arciprestazgo de Ordejón, que pasa a denominarse Arciprestazgo de Salinas de Pisuerga en 1894, pierde lugares que pasan a formar parte del de pernía y recibe en compensación tres pueblos que pertenecían al Arciprestazgo de Ojeda; por su parte, el de Castrejón recibe las Parroquias de Cardaño de Abajo, la Lastra y las de Alba y Camporredonde que habían pertenecido, como es lógico, a Cardaño. 
En el Arciprestazgo leonés de Cervera se separan las parroquias de Tremaya y Verdeña, para unir las de San Salvador de Cantamuda y Celada de Roblecedo.

Como ya hemos comentado en otras entradas, esas confusiones se siguen prodigando ahora, de manera que, el desconocimiento de los límites y la situación de cada pueblo sólo contribuye a alejarnos más de quienes ostentan el poder y deben aportar en muchos casos los remedios para que sigan latiendo.

Imagen: José Luis Estalayo: Puente de Tremaya

viernes, 4 de julio de 2014

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Si lo tecleamos en internet, la Senda del Oso nos lleva a la vía verde más transitada de Asturias. Ruta que nos irá mostrando a lo largo de 22 kilómetros la gran riqueza natural y etnográfica que va desde Tuñón hasta Entrago, allá por los concejos asturianos de Proaza, Teverga, Quirós y San Adriano.


Allí la historia es paralela a la nuestra. Por aquel camino ahora tan renombrado circulaba antaño el tren minero, que se utilizó para extraer hierro y carbón hasta el año 1963, año en el que se cierra la línea por el agotamiento del mineral y la escasa utilización que de la misma se hace para el transporte de viajeros.

Pero lo que aquí vamos a tratar, como de costumbre, es la Senda del Oso de la Montaña Palentina, situada en el centro de Peñas Negras, una de las atalayas que en el siglo VIII repuebla Alfonso I. Allí se ha reconstruído el chozo de los pastores, utilizando para la techumbre los cuelmos de escobón y brezo, recuperando en buena medida su estructura original.

 La senda, que se inaugura oficialmente en agosto de 2010, tiene un recorrido de 12 kilómetros y recibe el nombre de la Peña del Oso, enclavada dentro de este trazado circular que tiene como puntos de inicio Cervera, Arbejal y el Mirador de las Matas. 

La finalidad de este camino es acercar el medio a quienes nos visitan pero es una forma también de recordatorio para quienes lo disfrutan a diario, para quienes ya lo paseaban antes de reconocerse oficialmente.

Este paseo es una especie de introducción a la naturaleza del lugar: el bosque de galería de Arbejal y las muestras de la extensa y variada flora que vamos encontrando a medida que avanzamos. 

Yo hice el recorrido hace ya algunos años y tengo la intención de repetirlo hacia el mes de septiembre de este mismo año. Posiblemente el paseo propicie nuevas impresiones que les trasladaré gustoso en un próximo comentario.-


De la sección "La Madeja", para "Diario Palentino" y "Globedia".

viernes, 27 de junio de 2014

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Ahora se pienso todo. O casi todo. Hasta hace pocos años la gente que se sentía atrapada por los olores y sabores de un pequeño pueblo de montaña compraba una casa y comenzaba una aventura, a veces excesiva, pues desaparecía la casa entera y sobre el solar se edificaba una vivienda que nada tenía que ver con la casa que todo el mundo conocía, aquí madera y piedra y, si acaso, un tejado con ripia nueva y relleno de tela asfáltica para evitar las goteras en invierno.



De pronto alguien ha interpretado que a los edificios también se les hace daño, que reformarlos tanto es como arrancarles el pensamiento, las raíces bajo las que se criaron los dueños; los recuerdos, que siempre te devuelven a un momento lejano de la historia.

Teniendo en cuenta todo esto y también que las casas tienen una especie de alma, Fernando Gallardo, crítico de "El País", encontró una casa que vendían sus dueños en Porquera de los Infantes y, sin destruirla, es más, sin tocarla, le llenaron de efectos. De este modo, una casa fea y, en sus palabras, "secuestrada" por fuera es un rincón de creación y de calma por dentro, donde el crítico se pierde cada vez con más frecuencia, que eso es a fin de cuentas lo que hace que la montaña crezca. "El edificio habló. Sólo hubo que interpretar lo que decía".

Hace unos días, Esther Marín, nos dejaba otro ejemplo, el de Perapertú. Una obra nominada por el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España. Una correcta orientación de la vivienda para aprovechar mejor el sol, con una gran parte acristalada, procurando el mayor ahorro de energía. "La sostenibilidad no es una moda, no es un proceso -declaran los responsables de Sietequince-, es una actitud."

Y acaso sea verdad que imprimiéndole a la vivienda un poco de nuestro sentimiento, vamos ganando amigos por el mundo, que es como detener el tiempo, que es como recuperar el grito, que es en definitiva un pequeño paso para nuestra montaña palentina.

viernes, 20 de junio de 2014

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Tengo la impresión, y en ocasiones lo he comentado aquí, que todo el esmero que nuestros antepasados pusieron para hacer más habitables estos pueblos se ha quedado relegado a un recuerdo. Eran otros tiempos, donde lo que se hacía para reparar calles o caminos, dependía de ellos mismos: ellos ponían el material y la mano de obra.



No es malo que llevemos en la memoria a quienes nos parieron y nos enseñaron a valorar esto, aunque pasan los años y por más voluntad que uno pone de manifiesto, por más optimismo que uno procure rescatar de dentro, todo camina hacia el ocaso.

A poco que uno pueda leer entre líneas,  hay como una manifestación de dolor en el ambiente que no se puede remendar. Pasa lo que pasaba entonces, cuando los pueblos estaban llenos de gente.

Quienes juran defendernos no tienen disculpa, porque el dolor se ha hecho más provincial y ya saben lo que le duele a cada uno, dejándolos a veces hasta sin argumentos.  Males y problemas que se resumen en uno: la despoblación. Y se ha hecho tal agujero, el daño es tan grande, que no se vislumbra por lado alguno un retroceso.

Estoy visitando estos días pueblos palentinos que no conocía, todos con historias interesantes; a veces, a pesar del boca a boca y de los medios de comunicación, historias nuevas que a uno le remueven la conciencia. Gentes que llegaron ilusionados para poner en marcha una casa rural o un pequeño restaurante y que pasados unos años han colocado el cartel de "se vende".

Aquí es cuando se aplica eso de que todo el mundo tiene su callo particular. En realidad sólo el que lo ha vivido sabe cómo se calma de verdad esa herida o esa ausencia. En todos los pueblos se cuecen habas. Cada uno mira de una forma los proyectos que se prometían y las obras que se llevaron a cabo.
Y mirando por ese lado las cosas, bastante triunfo es ya que quienes apostaron por ésto sigan adelante, en la medida de sus fuerzas.

viernes, 13 de junio de 2014

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Trabajadores y vecinos de Cervera miran preocupados estos días la amenaza de cierre que se cierne sobre la Residencia de Ancianos.


Y causa estupor, porque una residencia quiere ser el último refugio de muchas personas que conocimos, no sólo por la amenaza de la entidad financiera, o la escasez de los recursos destinados a este fin por el gobierno regional sino, sobretodo, porque llegados a este punto, uno se da cuenta de que todos te quitan el paraguas cuando llueve, todos te niegan la ayuda cuando lo necesitas de verdad, y a los sacrificios de los trabajadores se suma la preocupación de quienes lo padecen en carne propia y que a lo único que aspiran es  a poder pasar sus últimos días en el entorno que los vio nacer.

Viendo estas perspectivas en una de las localidades importantes de la zona, ¿qué podemos esperar de la residencia que se ha construido recientemente en San Salvador y que las autoridades evalúan estos días sacar a concurso?.

Aunque tenemos  un ejemplo evidente de que han funcionado bien en lugares más pequeños, como la de Salinas de Pisuerga, inaugurada a principios de 2001, con más de 100 plazas, tampoco podemos echar las campanas al vuelo pues allí se ha puesto en marcha el traspaso de la misma a otras manos gestoras que estudiaban estos días las bases requeridas por la entidad financiera y a las que el ayuntamiento, propietario de los terrenos, no ha puesto objeción, con el deseo de que la residencia siga abierta.

Que no todo es del color con que lo pintan quienes las explotan, que no es la panacea ni el cuidado sumo que nos prometen; que a veces, quienes lo montan exclusivamente como negocio se olvidan del gasto enorme que conlleva su mantenimiento; que las instituciones que han invertido en la construcción de algunos de estos centro, no las dejen finalmente a la deriva.

Necesitamos esos centros para que nuestros familiares y nosotros mismos, si llegamos, podamos encontrar una cierta tranquilidad en los últimos años. 

viernes, 6 de junio de 2014

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No tenía urgencia por dedicar estas letras al amigo que se me ha ido. No tenía prisa porque, de algún modo, dedicarle algo a alguien que ya no está es ridículo si con ello se ha de demostrar una amistad pura. Y por otro lado, correr para decírselo a la gente es como querer echar más tierra encima para regresar cuanto antes, consumidos por la prisa, al trasiego diario. Conocí a José Luis con motivo de la fundación de Fuente Cobre. Él era el alma del prestigioso bufete "De Mier", a cuyo frente sigue ahora alguno de sus hijos, en Barcelona.


El último encuentro que tuvimos fue el pasado verano, en su despacho de Santamaría de Redondo, un antigüo pajar convertido ahora en una surtida biblioteca, desde cuya ventana pueden verse uno de los símbolos de este valle: las peñas del Moro. Mientras revisaba los libros, disfrutaba de aquella inmensa y repleta biblioteca en medio de un pueblo al que José Luis siempre llevaba en el corazón. En Cervera de Pisuerga, el último domingo de Ramos estuvo motivado mostrando Cantorales, que el coleccionaba como quien colecciona sellos, "hasta se puso una capa castellana" -me cuenta su sobrina Carmen-, el alma de la Asociación de Los Redondos, de la que los dos formaban parte.

José Luis me contaba lo que se podía hacer en esta tierra si existiera un poco más de apego a ella por parte de todos, de quienes la disfrutan y de quienes la añoramos y la defendemos en la medida que se puede desde fuera.

Pero al mismo tiempo le notaba cansado, como arrepentido de haberle puesto tanto empeño para recuperar un molino de San Juan que alguien robó después y una casa rural en la que echó el resto, siempre decorada con detalles e historias de la tierra palentina.

La vida es un paso tan pequeño que a veces un paseo recogiendo todos los motivos de ese escenario que nos entusiasma tanto, es suficiente para dormirse y ya no despertar nunca.

Imagen: Gonzalo Alcalde Crespo

viernes, 30 de mayo de 2014

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Después de muchos años dando tumbos por una carretera siempre defectuosa, la Junta de Castilla y León comenzó hace dos años las obras de mejora en la carretera que une las localidades de Cervera de Pisuerga y Piedrasluengas.



Pero faltando la mitad, lo que se ha hecho hasta ahora -salvando algún trazado nuevo-, es un churro que nos devuelve a las andadas: baches y hundimientos a la altura de Vañes, curvas tan peligrosas como antes y lo que es peor, la amenaza de seguir teniendo un trayecto por el alto de las matas, cuando se podría salir por un camino recto y firme como estaba proyectado en uno de los planos, y si no puede ser Ligüérzana, porque nos salimos ya del mapa, pues puede ser un enlace a la carretera de Gramedo, que siempre nos quedará por delante Cervera.

Más adentro de ese sentimiento interno que voy plasmando periódicamente en el Diario y en las redes sociales, se hace patente un pasotismo que acobarda. 

En una de las reflexiones que lanzo en la página de facebook, "montaña palentina, la gran desconocida" con más de 5000 seguidores, pocos vuelven la cara. El paisano de Piedrasluengas, Francisco Javier Gómez Caloca, de acuerdo con mi exposición,  me deja un amplio comentario haciéndose eco del silencio de quienes lo padecen y que son los que deben hacer pública su protesta.

Y esa es la canción de costumbre.

 Por alguna obstinada razón creemos que todo nos lo irán sirviendo, que es una razón que nos asiste en derecho, que nos lo han prometido aquellos a los que elegimos como representantes y que podemos sentarnos a esperar.

Pero lo cierto es que en los últimos años se evidencia que los gobernantes se olvidan con frecuencia que una de las causas de la despoblación es el abandono al que han condenado a tantos pequeños pueblos.

Y es necesario alzar la voz y recordárselo porque, de otra manera, cuando queramos darnos cuenta, ya estará asfaltado el camino que les conviene a otros.

lunes, 26 de mayo de 2014

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En un interesante artículo publicado en nuestro diario a finales del pasado año y firmado por Carmen Cuesta y Luis Calderón se hace una interesante reflexión sobre el turismo que no acaba de cuajar en nuestros campos.

El análisis ahonda en lo que unos y otros hemos venido reflejando en los últimos años, sin otro anhelo que ver despertar nuestra tierra al turismo, darle más ritmo a lo que se viene haciendo ahora en las distintas comarcas y una propuesta si cabe más rotunda sobre la identidad.
Yo estimo que el románico es un aliciente poderoso que, combinado con el paisaje y la gastronomía puede generar en pocos años un trasiego importante de gente nueva, que es a fin de cuentas lo que echamos en falta, aunque tampoco es malo que quienes vienen vuelvan, lo que va de acuerdo con una popular campaña que se publicitó hace unos años.

A mi no me preocupa en exceso la identidad. Palencia, para mí, es irrepetible por todo. Me identifico con sus paisajes, con su gente, con su rico patrimonio y no es primordial ni necesario que otros sientan lo mismo. Ya lo sienten cuando llegan de improviso y se encuentran con una tierra espléndida. Es como una mancha secreta ahí en lo alto del mapa. Lo que ha pasado durante siglos con la montaña palentina, es un poco lo que ha pasado con toda la provincia, pero quienes sabemos lo que aquí se atesora estamos decididos a darlo a conocer al mundo, a quienes quieran verlo y entenderlo; a quienes quieran transmitirlo.

Luego vendrán otros y estudiarán la historia y encontrarán el mejor modo de hacer frente a ese e olvido y a esa dejadez que en apariencia nos deja a nosotros deprimidos y sin argumentos.

Llevo 35 años escribiendo en este diario y mo me deprimo porque no me conozcan en China o en Madrid. Me importa que me comprendan aquellos que me conocen y conocen la tierra de donde vengo, y que quienes asumen algún poder sobre nosotros vuelvan la cara y procuren tapar esas lagunas o remendar esos caminos por donde, a pesar de todos los pesares, sigue latiendo vida y sigue emocionando al mundo su gran pozo de arte.

Imagen: "Palencia en la red".

viernes, 16 de mayo de 2014

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La única esperanza que nos queda es que en todos esos lugares donde se anuncia la despoblación en pocos años, hay personas que nunca tiran la toalla y eso siempre te ayuda a mirar con una pizca de optimismo.



Brechas despobladoras se abren en todas partes. Son como pequeños terremotos que van desgajando sin piedad la corteza humana. Aqui Lanestosa. Allá los Llazos, Casavegas, Quintanilla de Corvio y tantos otros...

Rondando en ambos sitios el cierre  definitivo, pero resistiéndose también mientras alguien siga creyendo que se  puede.

Lanestosa es el pueblo más pequeño de  Vizcaya. En el siglo XII cruzaban por su suelo  empedrado las carretas que iban hacia  Laredo o Burgos, por el puerto de Los  Tornos.

Aquel paso motivó que creciera hasta que  comenzó el declive a finales del XIX al  agotarse su mina de zinc. Ahora se encuentra como los nuestros en  un compás de espera. Aunque las   autoridades locales trataron de buscar  nuevos eventos, hasta construyeron una  promoción de viviendas baratas y se abrió  una residencia, aquello fue como poner  piedras sobre cimientos inestables. Las  viviendas pronto se quedaron vacías y los  puestos de trabajo vacantes.

Leo en un diario nacional que no tiran la  toalla y vuelven a empezar de cero. Una vez  creados los caminos, con un museo de la  prehistoria donde antes estaba la mina, y  una veintena de rutas de extraordinaria  belleza, están buscando empresarios para  el turismo rural, con la idea que en su día  motivo a nuestra desaparecida asociación  Fuente Cobre, la creación de un huerto  escuela que enriquezca la fórmula de cara a  ofertarlo a grupos escolares de Bizkaia,  Cantabria y Burgos.

Casi en la misma línea de lo que tenemos  en San Salvador: un grupo de viviendas  baratas, de las que sólo tres están  ocupadas; una residencia de ancianos que  probablemente se caiga antes de echarla a  andar y mucha incertidumbre porque todo  parece fluir en horas bajas.

La única esperanza que nos queda es que en todos esos lugares donde se anuncia la despoblación en pocos años, hay personas que nunca tiran la toalla y eso siempre te ayuda a mirar con una pizca de optimismo.

Imagen: @José Luis Estalayo

viernes, 9 de mayo de 2014

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Eso es lo que voy a sugerir en este libro que ahora llevo entre manos y que, si todo marcha bien estará en las librerías palentinas en el plazo de un año.


Metido de nuevo en la aventura, notas de historia y de leyenda de todos y cada uno de los pueblos que comprenden la montaña palentina. La idea no es nueva y si el románico luce espléndido y es una carta de presentación única en la comarca de Aguilar, la historia no desdice tampoco en los Santuarios más importantes del norte, la Reserva de los bisontes en San Cebrián de Mudá, Centro de interpretación de la Cigüeña en Barrio de San Pedro, la Casa del Oso en Verdeña, la Casa del Parque en Cervera de Pisuerga, la ruta de los pantanos y la historia que pende de cada uno de estos lugares, sin olvidar el encanto de despoblados como Frontada y de pueblos que siguen latiendo bajo mínimos, como los Llazos.

Es verdad que en los últimos años se ha retratado de arriba a abajo la montaña palentina;  quienes hemos nacido en ella no nos cansamos de retratarla y de verle retratada  por otros. Es como regresar después de un tiempo y quedarse uno embelesado paseando por los mismos sitios, aunque muchos de sus huertos estén ya abandonados.

Aunque parezca increíble, para mi está resultando un viaje nuevo y gratificante, pues si bien he recorrido virtualmente cada uno de los pueblos, venir a visitarlos con la disculpa de la foto, te acerca a ese poso de historia y de esplendor que lucieron en otras épocas y el grito de quienes aquí siguen alienta a reparar plazas, templos y ermitas que hacen la delicia de tantos ojos como hoy se acercan a admirarlos.

Al tratarse de una provincia pequeña como la nuestra, y de su montaña, tan desconocida todavía a pesar del esfuerzo de empresas e Instituciones, todo es poco para que aflore y se prodigue su conocimiento en otros puntos y entre mucha gente que a lo mejor está buscando un poco de arte, un poco de gastronomía, un poco de paisaje.

Y eso es lo que voy a sugerir en este libro que ahora llevo entre manos y que, si todo marcha bien estará en las librerías palentinas en el plazo de un año.

Imagen: Samuel Martínez, Sierra de Redondo

viernes, 2 de mayo de 2014

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Aunque para algunos observadores aquella unión no tenía lógica, hemos vivido también nuestra experiencia en la frontera, lo que en tantos aspectos enriquece, que es a fin de cuentas lo que importa y con lo que te quedas.



Al hilo de esta madeja, que no tiene otro objetivo que la conversación que les propongo semanalmente a ustedes, aunque sea un monólogo y en ocasiones me pierda por los cerros de Úbeda -como suele decirse-, resulta que hace unos meses me encontré con estos relatos de frontera que, casualmente, ya me entenderán luego, no son tan ajenos a nuestras vidas y a nuestros orígenes como pudieran parecer.

Para las fronteras más nombradas, podrían servirnos de ejemplo las historias que cuenta Juan Goytisolo, que ha sido testigo de esa lucha que se desarrolla a un paso de otras líneas, con obras como "Los Cuadernos de Sarajevo" y el "Sitio de los sitios", testimonios de tragedias que marcan nuestros días. Junto a Goytisolo y un elenco de premios nobel y escritores de reconocida trayectoria, este año en mi centro de trabajo estuvo Claudio Magris, escritor italiano, de Trieste, considerado uno de los más brillantes analistas culturales de Europa.

"Yo he vivido la experiencia de la frontera directamente, soy de Trieste y en la postguerra la tenía muy cerca.../ Una frontera insuperable que no se superó hasta que Tito se desvinculó de Stalin.../

Ya digo que, sin despreciar esos relatos que nos llegan de fuera; al contrario, valorando la experiencia de otras gentes que lo vivieron en tantos conflictos como se vienen generando a lo largo de la historia, no somos ajenos a la frontera.

Nuestra experiencia ha sido positiva, al margen de los roces que toda convivencia genera. La Merindad de Liébana y Pernía, viene del reinado de Alfonso VI, tiempo donde parece estar el orígen de las mismas, y estuvo integrada por los Ayuntamientos de Vega de Liébana, Pesaguero, Camaleño, Potes, Castro Cillórigo y Cabezón de Liébana, así como el de Polaciones. Pernía, que como ya hemos estudiado empieza a tomar fuerza en aquel tiempo, estaba constituida por 18 ayuntamientos y compartía con la Merindad de Aguilar parte de los términos de San Cebrián de Mudá y Salinas de Pisuerga.

Aunque para algunos observadores aquella unión no tenía lógica, hemos vivido también nuestra experiencia en la frontera, lo que en tantos aspectos enriquece, que es a fin de cuentas lo que importa y con lo que te quedas.

lunes, 28 de abril de 2014

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"Y así en Aguilar de Campoo, inocentemente, a ver nada más. A ver, a vivir; a morir, a revivir y también a remorir. A apacentar nuestras desesperadas esperanzas entre ruinas."


Son preguntas que nos hacemos estos días, al hilo del Unamuno de Juaristi ¿Por qué Jon Juaristi se interesa tanto por Unamuno? ¿Por qué le comprende y le conoce hasta ese punto? ¿Por qué colma su trabajo los desarreglos que advierte en otros autores que le estudiaron antes?

Hay una similitud en ambos que lo deja claro, al menos para quienes ven en su manifiesto una persona nueva, incomprendida por aquellos en quienes ha dejado de creer.

La vida de ambos discurre por caminos paralelos. Tanto Juaristi como Unamuno, ambos filósofos, ambos catedráticos, nacen en Bilbao; fueron primero nacionalistas, pero su profunda visión de la vida y del mundo les lleva un día a abandonar aquel camino para incorporarse en algún momento al partido Socialista. Como buscando un hueco en algún sitio que les aportase energías nuevas.

Quienes asistieron a la charla donde Jon Juaristi recordaba a Unamuno, no esperaban una disertación tan profunda, me lo cuenta una amiga a la salida del evento. Juaristi hace un análisis exhaustivo y muy complejo de la vida del homenajeado. Todos -me dice- esperábamos que nos contase la infancia de Unamuno, algo sobre su cátedra de Salamanca, algo sobre su participación en la vida republicana, el exilio, la soledad de los últimos meses...

Pendiente de leer el libro de Juaristi, para exponer mis impresiones y acercarme un poco más a la vida de este filósofo, me anima la excelente crítica que le hacen los grandes diarios españoles.  Para algunos críticos, Unamuno se queda solo, entre Simmel y Menéndez Pelayo; como el intelectual más avanzado y el último de los más viejos. "Con un pie en cada siglo, sin sitio propio".

Hay una larga mención al fuero, que el autor y los críticos reflejan como una especie de romanticismo carlista, el humo o la impresión que queda y que aquí, en nuestra tierra tiene un nombre: Barrio y Mier.  Y hay también, una especie de previsión que ya se hace patente el día que visita Aguilar de Campoo: "Y así en Aguilar de Campoo, inocentemente, a ver nada más. A ver, a vivir; a morir, a revivir y también a remorir. A apacentar nuestras desesperadas esperanzas entre ruinas."

Una previsión en la que permanecemos anclados un siglo más tarde. Como el maestro afirmaba allí, una vuelta a la vida y a la muerte.

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