CERVERA, POLENTINOS, PERNÍA Y CASTILLERÍA, Froilán de Lózar (3ª Edición)

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6 de julio de 2016

Turismo selectivo

Al campo no hay que ponerle puertas y esa clasificación de gente, esa selectividad que todavía subyace en la mentalidad de muchas personas, es a mi modo de ver una de las principales causas de ese bajo rendimiento turístico que, en más de medio siglo, no ha visto una consolidación ni un crecimiento significativo.


La montaña palentina se descubre como un espacio atractivo de gran potencialidad en la década de 1960, en el transcurso de las Primeras Asambleas de Turismo. En aquellas reuniones se habló de dotarla primero de infraestructuras de alojamiento, ya fuera camping, albergues, hoteles… y por otro lado, de infraestructuras recreativas relacionadas con los deportes propios de montaña: esquí, alpinismo, actividades náuticas…

La preocupación de los directivos en aquellos momentos quedó reflejada en una frase que explica, tal vez, la lenta progresión turística que se ha venido contemplando desde entonces: “promover y atraer el turismo selectivo, cultural, de fina sensibilidad para captar la belleza del paisaje, obras de arte y la práctica arriesgada pero minoritaria de ciertos deportes.”

Parece que, en cierto modo, se han cumplido las expectativas de aquellos directivos, aunque también entre esos visitantes, todo hay que decirlo, se nos ha colado más de un desaprensivo, como los que se han ido llevando piedra a piedra la ermita de San Jorde de Ojeda, o los que han arrancado de cuajo las leyendas que se exhibían en el roblón de Estalaya: “…¿por qué, si tenemos dos ojos, no vemos dos veces las cosas?” Seguramente, quienes arrancaron esta bella reflexión, no son los mismos que llenaron de graffitis el espacio Natural de Las Tuerces, pero quienes declaran el complejo kárstico cercano a Aguilar como Espacio Natural, los mismos que cercaron el Roblón de Estalaya y le incluyeron en el Catálogo de Especímenes de singular relevancia, los mismos que valoraron los Tejos de Tosande, el olmo de Camporredondo, los robles de Resoba y Lebanza, los mismos que hablan de un plan de conservación mediante tratamientos selvícolas y fitosanitarios; los mismos, en fin, que se empeñaron en declararnos Parque Natural Fuentes Carrionas-Fuente Cobre, se olvidan de revisar el engranaje que en algunas parte de la rueda está roto.

Si a eso le añadimos las Casas Cuartel medio vacías o cerradas a cal y canto, los furtivos campando por la noche a sus anchas y un servicio sanitario tercermundista, ya tenemos motivos suficientes para intranquilizar a quienes vienen buscando “esta geografía que no cabe en la mirada y en la que nosotros nos empeñamos en seguir de cuentavidas” –como comenzaba la leyenda que algún malvado e ignorante arrancó en el bosque de la Castillería.

Qué mejor que venga a admirarla todo el que quiera, que quienes siguen viviendo en ella continúen con el lema de respeto que nuestros mayores nos legaron, que todo el mundo vaya y venga por su espléndido románico, sin que deba temerse tanto el robo, el vilipendio o la caída de edificios como la ermita de San Jorde que, por algún motivo que no entiendo, no acaba de entrar en los planes de recuperación del románico. Son muchas situaciones las que se dan de olvido y dejadez, que para nada se corresponden con esa protección que los políticos aplauden cada vez que nos piden su voto.

De la sección "Vuelta a los Orígenes", en Diario Palentino


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29 de junio de 2016

Desde el casuco

El valle de los Redondos es uno de los reductos naturales de mayor valor ecológico de la cornisa cantábrica. Eso está escrito por doquier. Y es así por su bosque, por la riqueza botánica y faunística y los lugares idílicos como el Ribero Pintado, Covarrex, Cueva del Cobre y Sel de la Fuente.
José Luis de Mier y Marisol, su esposa, tienen un tesoro en Santa María de Redondo. Gonzalo Alcalde Crespo fue testigo conmigo de un encuentro con ellos y, trípode en ristre, el escritor volvió a recoger las instantáneas que pueden admirarse de este lugar de ensueño. Días más tarde, me consta, nuestro anfitrión esperaba la visita de mi compañero de página Pedro de Hoyos, que escribe de él: “si don José Luis de Mier presume de algo en su vida es de castellano y palentino”.


in memoria de JL de Mier   


José Luis no es sólo un buen amigo. Este palentino es castellano antiguo, prestigioso abogado en Cataluña, que vive enraizado hasta lo más hondo en estos lugares, donde aún se percibe un encanto que atrapa a todos los que vienen por primera vez.

En medio de este pueblo, a pocos kilómetros de las últimas explotaciones de carbón, el matrimonio ha levantado un palacete rural donde se conjuga pasado y presente. Una inmensa cocina con su lumbre y su trébede, cuyo suelo en blanco y negro nos devuelve la memoria de hospitalidad que siempre anidó en estos lugares apartados. Ya con anterioridad nos trasladamos al vecino pueblo de San Juan, donde el incansable matrimonio adquiere y restaura con ayuda de diversos vecinos y profesionales el viejo molino, al que dedicaremos uno de los próximos comentarios.

El casuco se halla en una zona elevada y desde su corral puede admirarse buena parte del valle; las peñas del moro, que conservan viva la leyenda de nuestro paisano de Verdeña Barrio y Mier y la torre de su iglesia de La Asunción, recientemente restaurada. Se trata de una casa pequeña, llena de libros. Libros de todos los colores, de todos los tamaños, de todas las tendencias. Uno de ellos, recientemente publicado, trata de prestigiosos paisanos castellano-leoneses, como Luis del Olmo y el propio José Luis de Mier, tal es, tal debe ser, la importancia de su labor y de su voz.

Resurreción María de Azkue, hijo del poeta Eusebio, un importante estudioso de la cultura vasca, publica entre 1935 y 1947 cuatro tomos de recopilación de costumbres y dichos, tantos y tan variados como los nuestros, material que busca o que le llega de todas partes. Martín Arotzarena le cuenta al etnólogo que una vez llegó a Orbara un grupo de hombres que pretendía coger la luna que se reflejaba en el río creyendo que era un queso. Se colgaron del puente dándose las manos y cuentan que, el que estaba más bajo le gritaba al que estaba más alto: “suelta un poco la mano para que pueda yo coger el queso”. Alargó su mano el de arriba y cayendo todo el grupo al agua la luna se les alejó.
Ese trozo de luna me ha parecido a mí verlo desde el casuco. Y no me he atrevido a decírselo a nadie por el miedo que impera en el pensamiento de los que aquí viven.

La luna es un pretexto para explicar un sueño. Tenemos una tierra preciosa y poco maltratada. La tenemos al alcance de la mano. No caigamos al agua buscando los alimentos que ella generosamente nos entrega y escribamos como este matrimonio un canto de agradecimiento.

Para la sección "Vuelta a los Orígenes" en Diario Palentino

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30 de octubre de 2015

Turismo sostenible


Son tantos proyectos los que han pasado a mejor vida sin que los ciudadanos lo hayamos percibido, que cuando nos anuncian otros proyectos de futuro inmediato, lo tomamos sin más como un escrito nuevo que se añade a todos aquellos planes que quedaron pendientes o se archivaron sin que volviéramos jamás a oír hablar de ellos.

Inicialmente, lo que más te sorprende, es que todavía quede gente dispuesta a poner en marcha historias que impliquen la mejora de nuestros pueblos, a excepción, lógicamente, de los representantes de la Administración y de los Entes locales, que están dentro de este Plan de Acción que se cita y cuyo trabajo en sus respectivos municipios ha dado pie a la Carta de Turismo Sostenible.
Aquí se han mencionado a lo largo de los últimos años inversiones millonarias que nunca se han llegado a ejecutar, ni siquiera el baile de millones que aparece en los carteles desde Cervera al puerto de Piedrasluengas en lo que respecta al arreglo de la carretera, por lo que uno se interroga si el dinero que se menciona también está en proyecto o se lo van gastando en otros menesteres y en otros puertos, que no nos chupamos el dedo y aquí no se ven mejores que impliquen tantos millones de gasto como dicen.

Antes que los carteles que al fin se han colocado -después de años pregonando rutas y monumentos-; antes de cambiar el nombre del Espacio de Fuentes Carrionas-Fuente Cobre por el de Montaña Palentina; antes de desarrollar programas divulgativos y educativos que siempre ayudan a conocer y valorar mejor el entorno; antes, incluso, de concederle Carta alguna; antes de nada, lo primero de todo es sustituir o adecuar el puente de Vañes, reparar en condiciones la carretera comarcal que lleva esperando casi cuarenta años.

Porque, si no existe un camino, mal podemos invitar a nadie a conocer la tierra, por más cartas de turismo sostenible que Europa nos asigne y por más carteles homologados y bonitos que se instalen.

De la sección "La Madeja", en Diario Palentino.
Imagen: Otoño, por José Luis Estalayo.

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24 de octubre de 2014

Memoria de Luis de Oney

Luis de Oney que escribía en este mismo Diario, cuando se ignoraba que la montaña palentina tenía duende, cuando era desconocida para el mundo, decía con buena lógica que, la capital, donde pueden desarrollarse las campañas fomentadoras de iniciativas, está situada en la meseta, motivo por el que no alcanza a sacudir la apatía que reina en el ambiente. Decía eso, y que sólo hablamos unos pocos; bueno, ahora alguno más va animando las redes con imágenes siempre sorprendentes de nuestra montaña.



Quiero repetir que no hay nada nuevo bajo el sol y que lo que hoy sugerimos ya lo sugirieron otros antes. Dos son los puntos que debemos abordar, decía en aquella crónica de los setenta, cuando ya se apagaban las minas y la gente comenzaba a emigrar en busca de un futuro: "la propaganda de las cualidades extraordinarias que reviste la montaña palentina y, vestir los pueblos y aldeas con las comodidades que el turista y el veraneante exigen."

Dos premisas que relativamente se han cumplido, aunque muy lentamente y, en la mayoría de ocasiones, demasiado tarde. Incluso, en unos párrafos que añade más adelante, sugiere la creación de una Liga que puede llamarse "Amigos de la Montaña", "Amigos de Palencia", constituida por elementos entusiastas que organicen excursiones y den a conocer los grandes valores que encierra nuestra tierra.

Y también eso se ha cumplido con creces. Ahí está para muestra nuestra página de facebook que ya atesora 8000 seguidores; montaña palentina, montaña viva, 3500; otros mil en la página de "Orígenes", donde se van subiendo los artículos publicados en este diario. Club de Montaña Espigüete, paseando con frecuencia por esta zona; Club ciclista Montaña Palentina; Club de Montaña "Fuentes Carrionas", que se funda en 1973 y que con su activa participación ha dado a conocer la montaña a miles de personas...

En definitiva, ni el correcto y apasionado mensaje de Luis de Oney, ni nuestra machacona insistencia con visiones de todo punto espectaculares, ni la proliferación de páginas en las redes sociales, ni la implicación generosa de este medio, han logrado un despegue definitivo.

Tal vez quienes nos sigan, lo consigan.


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6 de diciembre de 2013

Rutas por la montaña (VI)

Al abordar esta serie, además de dar a conocer la guía del amigo, que aprovecha su tiempo libre para profundizar en estas y otras rutas cercanas, he querido recordar muchos de los rincones que aparecen de paso hacia las cumbres abordadas.


Otra ruta importante, que se aconseja realizar de mayo a octubre, es El Curavacas, (2526 mts.), techo y símbolo natural de la montaña palentina, con un tiempo estimado de 6 horas desde Vidrieros.

Ya hacia el otro lado, en el extremo nororiental,  tomando como punto de referencia Brañosera, así mismo, con un tiempo estimado de seis horas,  tenemos la cima de Valdecebollas (2143 mts)- Fuente Cobre, de la que hice una semblanza personal en la serie "Vuelta a los Orígenes" al recorrerla personalmente tomando como punto de partida la cima de "El Golobar". Desde allí podemos descender al valle de los redondos, lugares de grandes bosques de hayas y robles.

Otra ruta es la de Lezna (2208), cuyo punto de partida lo establece Javier en Lores, subiendo hacia los puertos de Pineda y Cortes.
Y ya para finalizar, otra cumbre importante, y muy citada, es la de Peña Carazo, tomando como punto base la Abadia de Lebanza, que podemos recorrer en menos de cinco horas. 
Es conveniente, yo no lo he hecho todavía, hacer esta ruta no sólo por la panorámica que se nos muestra, sino, sobretodo, porque se halla en la divisoria natural de los dos grandes espacios protegidos de la montaña palentina: Fuentes Carrionas y Fuente Cobre.

Sobre estas rutas y otros senderos abiertos en los últimos años, si todo va bien, prometo hablar en primavera.

Para la sección "La Madeja", en "Diario Palentino" y Globedia.

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22 de noviembre de 2013

Rutas de la montaña (IV)



2. Cumbres del Circo de Cardaño

Como la primera de las rutas que nos propone Javier, y que comentábamos en la entrada anterior, el punto de partida es Cardaño de Arriba, a donde se puede llegar desde Velilla o desde Cervera de Pisuerga.

En el mismo cordal que la anterior, se trata de un recorrido pleno de Alta Montaña, desde donde disfrutaremos durante todo el recorrido de un paisaje privilegiado: la montaña palentina en su totalidad, los tres macizos de los Picos de Europa y buena parte de la montaña leonesa.

En poco mas de una hora estatemos en Sel de las Lomas, lugar donde confluyen gran cantidad de arroyos.

Este paseo por algunas de nuestras rutas nos va a servir para conocer o, en su caso, recordar muchos de los accidentes con los que nos encontraremos, por ejemplo, las estribaciones del Alto del Navarro (1921 m) o el Alto de Calderón (2269 m).

Arroyos como el Valcabe y Hontanillas que van quedando a la izquierda del camino que ascendemos.

Con las Agujas de Cardaño al frente, llegaremos al Lago de Las Lomas, que dan nacimiento al río del mismo nombre.

Después de las indicaciones pertinentes, el autor se relaja y escribe; "Ahora sí que tocamos con las manos las Agujas de Cardaño, el Pico de las Tres Provincias o el Pico de Peña Prieta. Hacia el N los Picos de Europa, al SE el Curavacas, al S los Picos Espigüete y Murcia, y al S también, Cardaño, de donde partimos y hacia donde regresamos llenos de ese fenómeno que aliente en el pecho de los buenos montañeros.

Tiempo estimado: 7h 30m
Dificultad media con precaución en invierno.

Para la sección "La Madeja", en "Diario Palentino" y Globedia.

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15 de noviembre de 2013

Rutas de montaña (III)



Hace unos días, al subir a la página de "la montaña palentina, la gran desconocida", una de las imágenes con las que nos deleitan semanalmente alguno de mis buenos amigos y colaboradores, uno de los seguidores protestaba, con buena lógica... porque siempre nos deteníamos en zonas de la "Pernía" o "Castillería", cosa que tiene su explicación al ser originarios de aquel lugar algunos de los administradores y colaboradores de la misma.

Esta discusión ya la tuvimos en un pasado reciente y sigue coleando, ahí queda para curiosos en las hemerotecas y lo recordaré estos días en el blog de "Orígenes", sino lo he recordado ya, el lance que me remetía desde Guardo el escritor Jaime García Reyero a últimos del pasado siglo. Pero vamos a procurar remediarlo volviendo los ojos hacia esos lugares y caminos de Fuentes Carrionas.

  • 1 Lago de Las Lomas - Pico de las Tres Provincias
Abre Javier esta serie con la ruta que nos conduce al Pico de las Tres Provincias pasando por el Lago de Las Lomas, compendio de todo lo que iremos encontrando en las otras.
Para rizar el rizo, nos aconseja realizar la ruta en invierno, mejor si acompaña la nieve, lo que le dará un realce a la imagen ya de por sí espectacular en cualquier época del año.
Paso a paso Javier nos va abriendo camino, desde Cardaño de Arriba, lugar en donde comienza la primera de las propuestas.
Las cimas que nos rodean serán las grandes protagonistas, como el pico de las Guadañas, pico Cuartas, el Salto del Tío Celestino; con Espigüete y Curavacas, los dos grandes protagonistas sirviéndonos de referencia.

Tiempo estimado
4 horas hasta Las Lomas - 7 horas hasta Tres Provincias
Dificultad baja en la primera parte, un poco más difícil en la segunda, sobre todo si el recorrido se realiza en invierno."

Para la sección "La Madeja", en Diario Palentino y Globedia.

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8 de noviembre de 2013

Rutas por la montaña (II)





Interesante y amena la breve exposición sobre la situación y el origen de la cordillera; el clima húmedo, lo que la incluye en una de las zonas de la península con mayor tejido verde; la flora, donde opina que algunos lugares pueden catalogarse como de "endemismo arbóreo", o refugios microclimáticos... que perviven en la península desde la época de las glaciaciones, poniendo como ejemplo los bosques de pinos de Puebla de Lillo (León) y el nuestro de Velilla del río Carrión.

También dedica un pequeño espacio a la fauna que puebla estos lugares y anota las recomendaciones para adentrarse en estas rutas que aconseja visitar, sobre todo en las estaciones de primavera y otoño.

En cuanto a los valores naturales, se puede decir que vamos a caminar por uno de los territorios mejor conservados de la Cordilleta Cantábrica.
Javier es uno de esos andarines para quienes hasta hace pocos años no se contemplaba la montaña en Palencia. Para él y para la mayoría de la gente, las enseñanzas de geografía sobre nuestra provincia se limitaban a un paisaje concreto con extensas llanuras cerealistas, hasta que subió y se adentró en los frondosos bosques de hayas y robles y atravesó buena cantidad de valles a la vera de lechos de rios recién formados.

Y tan prendado quedó de esta tierra que en cuanto tuvo ocasión se compró una casa para zambullirse en ella en cuerpo y alma y poner de relieve su belleza, y pregonar sus rutas en este pequeña pero sabrosa guía al estilo de otros palentinos amigos que hicieron otro tanto, trasladando sus sensaciones a quienes buscaban caminos tan llenos de todas esas riquezas naturales.

En las próximas entregas les cuento las catorce rutas que propone Javier en este libro, con mapas, horario, dificultad y la mejor forma de llegar a cada sitio.

De la sección "La Madeja", para "Diario Palentino" y "Globedia".

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1 de noviembre de 2013

Rutas por la montaña (I)

En abril de 2009 la editorial Alpina, reedita el libro "Montaña cántabro-palentina" de mi amigo Javier, ahora también nuevo vecino de San Salvador de Cantamuga, al haber adquirido reciéntemente una vivienda en la localidad a la que viaja desde Bilbao siempre que el tiempo y las circunstancias lo permiten.



En la presente Guía, nuestro amigo hace un recorrido por catorce rutas, las más representativas de esta zona de la cordillera, que voy a ir desgranando y resumiendo en cuatro parte, para amantes y seguidores de la montaña.

De ascendencia campurriana (Reinosa), el autor justifica el trabajo y el tiempo que le ha llevado la confección de esta guía. "He de decir, a título personal y sin quitarle el mérito reconocido a otras zonas de la peninsula, que se trata de una zona unica, donde aprendí a caminar, donde entregué un menisco y algunas de mis uñas" y que sobre todo -concluye-, donde aprendí a respetar la montaña.

Esa última parte, la del respeto, está presente en la introducción donde hace alusión a esa parte del turismo desinformado que se convierte a menudo en agresivo e inconsciente.

Javier, con el que he dialogado mucho los últimos veranos, es contrario a algunas de las propuestas que yo he apoyado abiertamente, como la de San Glorio, aunque entiende, y así lo expone, que esto forma parte de la discusión que ya viene de lejos. El autor considera que todos debemos implicarnos, pues todos somos responsables de algún modo y en algún grado: visitantes, montañeros, residentes, cazadores, furtivos y la administración por la parte que le toca.

Pero iremos desgranando la parte fundamental, la de las rutas, en las próximas entregas.

De la sección del autor "La Madeja", para "Diario Palentino" y "Globedia"
Imagen: @Jose Luis Estalayo: Por los caminos de la Pernía.

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14 de junio de 2013

Turismo para la esperanza



Contrasta toda la negatividad que vamos resumiendo por las noticias que se acumulan de todas partes con las expectativas que nos llegan de Reino Unido, Francia y Portugal, donde la Junta puso en marcha en el último fitur el lema: Castilla y Leon, el museo mas grande del mundo esta vivo".

Leo en este diario que el fanpage inaugurado a primeros de año, cuenta ya con miles de seguidores de estos países.

Lo que se pretende comunicar, sin mirar a nadie, que los demás tienen también su intensa historia, es la experiencia que pueden vivir si vienen a esta tierra llena de románico, gastronomía y enología.

El turismo rural se ha convertido en uno de nuestros mejores aliados para recorrer sendas y lugares donde el viajero siempre encuentra historias que le sorprenden.

Y dentro de ese Museo del que formamos parte, hay una buena porción de señales en las que Palencia tiene peso, y una ruta del románico que, extrañamente, no se cita como tal entre las rutas que propone la web de turismo de la Junta, a saber: Vía de la Plata, Ruta del Duero, Ruta de Carlos V, El Camino de la Lengua, Ruta del Cid, Ruta de las Cañadas, Vías verdes y el Canal de Castilla.

En el apartado de "las cañadas", nuestras historia se concentra con la segoviana, que toca las provincias de Burgos, Palencia y Ávila y que va a entroncar en Béjar con la cañada leonesa.

Es importante destacar la recuperación del Canal de Castilla como viaje turístico que en el ramal del norte, donde se cruzan los dos ríos, adquiere mayor protagonismo por las dificultades del terreno.

Y como colofón, el pulmón de nuestra montaña que ofrece ya una alternativa interesante de Rutas, Románico y Museos donde el viajero encontrará un museo siempre vivo.


@Para la sección del autor "La Madeja", en "Diario Palentino".
Imagen: José Luis Estalayo
Más sobre turismo en Castilla y León en nuestro blog "Curiosón".

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25 de mayo de 2012

Acampar en Ruesga



Lo que te desalienta y te descorazona es la forma sutil de lavarse las manos que tiene la mayoría. Que tenemos a veces todos. Estamos intentando mover un carro de piedras por la cuesta de la grave crisis que nos zarandea sin uncir "la cuarta", que era la pareja de refresco que ayudaba a subir las grandes cuestas o a mover el arado por malas tierras.

En este simil, la cuarta es la que nos hace falta, para que cambie el ritmo y se abra alguna puerta.
Luego hay actuaciones de los alcaldes y de los pueblos que no entiendes. Solicitan ayudas para que el turismo rural siga afianzándose. Llega el verano y un pueblo turístico como Ruesga, por desarreglos entre la pedanía y el Ayuntamiento de Cervera al que pertenecen, sigue cerrado.

La zona en cuestión, que llega a albergar durante los meses estivales en torno a cuatrocientas personas y se calculaba en torno a diez mil los que la visitaban, ya presentaba antes de su cierre problemas de gestión y de limpieza.

Es decir, que impera en todo caso una especie de contrasentido, pues mientras unos lo publicitamos como un lugar de ensueño, donde están permitidos casi todos los deportes náuticos; un lugar que dispone de servicios, barbacoas, duchas…, donde está permitido el baño público..., otros, la Confederación Hidrográfica del Duero, la Junta Vecinal de Ruesga, el Ayuntamiento de Cervera no se han sentado en los últimos años a tratar de repararlo y habilitarlo para que se complemente y estas comarcas puedan generar ingresos con una de las pocas bazas que nos quedan, el turismo rural.

Es evidente que dependemos de nosotros mismos para lograrlo, por lo que no sirve de nada levantar la voz y lavarse las manos, a ver si ayudan otros a tirar del carro.

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22 de septiembre de 2007

El casuco


El valle de los Redondos es uno de los reductos naturales de mayor valor ecológico de la cornisa cantábrica. Eso está escrito por doquier. Y es así por su bosque, por la riqueza botánica y faunística y los lugares idílicos como el Ribero Pintado, Covarrex, Cueva del Cobre y Sel de la Fuente.


José Luis de Mier y Marisol, su esposa, tienen un tesoro en Santa María de Redondo. Gonzalo Alcalde Crespo fue testigo conmigo de un encuentro con ellos y, trípode en ristre, recogió las instantáneas que pueden admirarse de este lugar de ensueño. Días más tarde, me consta,nuestro anfitrión esperaba la visita de mi compañero de página Pedro de Hoyos, que escribe de él: “si don José Luis de Mier presume de algo en su vida es de castellano y palentino”.

José Luis no es sólo un buen amigo.Este palentino del valle de los redondos, uno de los lugares más hermosos de nuestra tierra, es castellano antiguo, prestigioso abogado en Cataluña, que vive enraizado hasta lo más hondo en estos lugares.

En medio de este pueblo, a pocos kilómetros de las últimas explotaciones de carbón, el matrimonio ha levantado un palacete rural donde se conjuga pasado y presente. Una inmensa cocina con su lumbre y su trébede, cuyo suelo en blanco y negro nos devuelve la memoria de hospitalidad que siempre anidó en estos lugares apartados.

Ya con anterioridad nos trasladamos al vecino pueblo de San Juan, donde el incansable matrimonio adquiere y restaura con ayuda de diversos vecinos y profesionales el viejo molino, al que dedicaremos uno de los próximos comentarios.

El casuco se halla en una zona elevada y desde su corral puede admirarse buena parte del valle; las peñas del moro, que conservan viva la leyenda de nuestro paisano de Verdeña Barrio y Mier: la torre de su iglesia de La Asunción, recientemente restaurada.El Casuco es una casa pequeña, llena de libros. Libros de todos los colores, de todos los tamaños, de todas las tendencias. Uno de ellos, recientemente publicado trata de prestigiosos paisanos castellano-leoneses, como Luis del Olmo y el propio José Luis de Mier, tal es, tal debe ser, la importancia de su labor y de su voz.

Resurreción María de Azkue, hijo del poeta Eusebio, un importante estudioso de la cultura vasca, publica entre 1935 y 1947 cuatro tomos de recopilación de costumbres y dichos, tantos y tan variados como los nuestros, material que busca o que le llega de todas partes. Martín Arotzarena le cuenta al etnólogo que una vez llegó a Orbara un grupo de hombres que pretendía coger la luna que se reflejaba en el río creyendo que era un queso. Se colgaron del puente dándose las manos y cuentan que, el que estaba más bajo le gritaba al que estaba más alto: “suelta un poco la mano para que pueda yo coger el queso”. Alargó su mano el de arriba y cayendo todo el grupo al agua la luna se les alejó.

Ese trozo de luna me ha parecido a mí verlo desde el casuco. Y no me he atrevido a decírselo a nadie por el miedo que impera en el pensamiento de los que aquí viven.

La luna es un pretexto para explicar un sueño. Tenemos una tierra preciosa y poco maltratada. La tenemos al alcance de la mano.

No caigamos al agua buscando los alimentos que ella generosamente nos entrega y escribamos como este matrimonio un canto de agradecimiento.


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8 de septiembre de 2007

Mirando estrellas


Alvaro Sánchez Tarifa publica en un número de “Maquetrén” un interesante artículo que nos lleva desde Vegamediana a Cistierna por el Valle del Esla.


Aquel ferrocarril tuvo en activo la locomotora de vapor centenaria más antigua de Europa occidental y el autor, remontándose a 1830, nos habla de las primeras explotaciones mineras en la cuenca de Sabero, donde se crea unos años más tarde la Sociedad Palentina–Leonesa de Minas. De allí salía, vía Cistierna, el cargamento para las centrales térmicas de Guardo y de La Robla.

Históricamente siempre hemos estado muy vinculados por las minas, por el tren de La Robla, y ahora mismo por la explotación de los recursos turísticos, aprovechando en ocasiones las viejas instalaciones y recuperando así un capítulo importante de nuestra historia.

Voy meditando en todo esto al dirigirme al valle de Mudá, bien comunicado entre sus pueblos y cuya carretera nos acerca a las mismas puertas de Barruelo, en el vecino valle de Santullán.

En medio de los dos pueblos, San Cebrián y Mudá, se alza desafiante el cargadero que, con muy pocas modificaciones en su estructura quiere mostrarnos la inmensidad del firmamento. Algunos colaboradores han señalado ya que este mirador nos devuelve muchas de las costumbres en las que nuestros antepasados se fijaban, para buscar el momento para la mejor poda, el mejor esquileo o la mejor siembra.

El espectáculo está asegurado. Me lo explica con detalle su alcalde, Jesús González, que haciendo oídos sordos a esas cifras de despoblación y desolación que nos van cercando, se empeña en un proyecto millonario que explique la grandeza del cielo, desde este habitáculo minero que en la tierra viene evocando la labor desarrollada por los hombres que lo dieron todo, en explotaciones tan conocidas como “La Albariza”, “Entremedio”, “Fuente Román”, “Manchega”, “María” y “Rejagual”.

Envueltos por tanta evocación y aprovechando las viejas escaleras, vamos subiendo a lo más alto, pasando por delante de tubos y restos de maquinaria, entrando enseguida en comunicación con la Sierra que mira a Pamporquero y al valle de Castillería.

Con la puesta en marcha de este mirador, no sólo se trata de ampliar nuestra visión y conocimiento sobre el Sistema Solar o las Constelaciones, sino, sobre todo, sin dejar de admirar el poblado y maravilloso territorio del cielo, no perder ni un ápice de nuestra identidad, haciendo un canto al pasado y, recuperando de la demolición y el abandono un edificio que es el emblema de aquellos momentos de esplendor.

Muchos dirá que las estrellas también se pueden admirar desde la última versión que el buscador Google incorpora en la red, con una importante cantidad de imágenes tomadas por el telescopio espacial Huble, o el espectáculo que se vivió hace un año en muchas ciudades de Islandia, donde apagaron todas las luces para que sus habitantes pudieran admirar el firmamento, respondiendo a una llamada del escritor y blogger Andri Sncer.

Aquí no es necesario apagar luces. En la montaña palentina, en el valle de Mudá, hay una clara expectativa con su Parque de Ocio.

Parece que de momento el cielo está más cerca.


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11 de septiembre de 1999

Casas y hospederías


Vengo de visitar el convento de San Andrés de Arroyo, donde la priora, Delia Cajigal, hermana de los herreros de mi pueblo, Pepe y Conrado, que en su día me participó toda la historia que allí dentro se mueve, me comunica, en medio de las otras religiosas, la desaparición de la cabeza del patrono, una talla preciosa que algún experto en robos sacros cortó con destreza para que luzca hoy a escondidas, quién sabe dónde, lejos de aquellas tapias.


Sólo el silencio, especial y profundo que aquellos muros parecen transpirar a todas horas, es capaz de devolvernos la emoción. Por ese motivo, prometo volver para quedarme durante una larga temporada y escribir el libro de los libros en la nueva hospedería que las buenas artes de estas monjas han sabido proyectar por encima de la sala de visitas. A la izquierda, por uno de los pasillos que lleva a la salida, se encuentran las habitaciones con todo lo imprescindible para que descansen y mediten los huéspedes, aquellos que participan de la familiaridad, o los compromisos con los moradores del convento; al lado opuesto, otro largo pasillo nos conduce a dos grandes salones, cuya decoración hace volver tus ojos hacia el pasado de la finca y los consejos de su fundador. Tal vez, uno de los próximos libros que escriba, si esta obsesión no se pasa, trate de ellas, de sus devociones, de su agradecimiento (me cuenta una de las hermanas que ella entró allí con quince años), de su renuncia, del sacrificio que supone dejar el mundo abierto; de sus vidas, que son; que deben ser historias que alcancen a infundirnos muchas de esas creencias y ritos que lá sociedad moderna, imbuida por las nuevas y agresivas corrientes ha ido dejando un lado.

La montaña ha crecido en proyectos. En la misma carretera general Cervera-Potes, Amor y Mariano han dado vida a un nuevo proyecto, en Venta Morena. De Ventas sabía mucho nuestro poeta Paco Vighi que así inmortalizó la de Santa Lucía, y que, a punto supo encontrar mi amigo Gonzalo Alcalde Crespo.

"Esta es la venta de Santa Lucía;
para los caminantes un edén.
Es l0 mejor del valle de Pernía:
hay una buena moza; sirven bien.
Siempre hay aquí rumor de panderetas
y llega hasta el camino algún cantar
mientras pasan chirriando las carretas
de Potes, de Cervera, de Aguilar."


Un poco más atrás, en la casa rural de Polentinos veranea una familia de Jaén... La casa, hecha de piedra, al más puro estilo montañés, está situada a la entrada del pueblo, junto a la Iglesia del siglo XVI dedicada a Nuestra Señora de las Nieves.

Antes, voy hacia abajo, recibo la anécdota de un vecino de Herreruela, pueblo situado en el confín de la Castillería, mirando a Brañosera: "Un día -me cuenta Pedro, llegó un joven de Cervera preguntando por la familia de La Casona. (Ya no valen las fotos que remití al periódico hace años hablando de ella). Resulta que uno de los dueños, que al parecer no tenía intención de venderla, le pidió seis millones para que cejara en sus sus propósitos y aquél le aproximó tanto la cifra que no se atrevió a decir que no. Hoy la casa no es ni sombra de lo que fue, hablan de cincuenta millones enterrados en aquella estructura de porte soberbio, piedra labrada con estilo y la mejor madera...

Pero, quizá, el proyecto que evidencie mayor incertidumbre, sea el que se suscita al otro lado, en Camasobres, mirando al Peña Labra. La familia que trabajó con ahínco estos años de atrás para levantar un parador en Piedrasluengas, viene a Camasobres y adquiere la casa solariega de doña Juana. Cuentan los vecinos que después de un largo trato con sus hijos, la valoración ronda los veinte millones. Aquí, donde la -nieve borra todos los caminos; aunque el amor se alce como roca, la hija de Froilán anuncia la apertura de un hotel millonario (400 millones), una cifra ligeramente inferior a la que ya anunció qué invertiría en Piedrasluengas. Así las cosas, los pueblos se preparan para afrontar el próximo siglo con una cara nueva.

Cuando años atrás hablábamos de infraestructura deficiente, mucha gente no creyó en el proyecto. Hoy, la imagen va imponiéndose.

Una vez que el hogar está dispuesto, hemos de emprender un curso publicitario para llamar a los huéspedes, porque para nadie es un secreto que Palencia, a pesar de todo, sigue siendo la gran desconocida fuera.


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30 de agosto de 1998

Escapada



El número 13 de la revista “Escapada” dedica su portada y diez páginas interiores a la montaña palentina. A la parte central de nuestra montaña. No es la primera vez que quiere reflejarse nuestra historia en los medios de comunicación.



En esta ocasión, la joven revista que se edita en Madrid, fija sus ojos en las altas tierras de Pernía, donde duerme desconocida por la inmensa mayoría esta tierra de Condes. Quizá lo que más sorprenda sea el olvido reiterativo de las villas que nos respaldan: Barruelo, Brañosera, Aguilar y Guardo, una alusión muy efímera de “Fuentes Carrionas”, y fotografías de Saldaña, tierra rica también en manifestaciones artísticas, pero lejos de nuestro reducto, con menos motivación que todas esas villas que respiran el mismo aire y cuyas puertas nos invitan a disfrutar de una sensación nueva, de un reducto natural –como señala el redactor del citado medio– “prácticamente desconocido”.

Es verdad que en los últimos años nuestra montaña ha sido testigo de muchos pasos. Viajeros nuevos, motivados por la invitación de quienes nacieron aquí y emigraron, repartiéndose por diversas ciudades españolas; viajeros asíduos, por cuyas venas navega ese toque de enigma que, confundido con el silencio, asoma por cualquier rincón de nuestra hermosa tierra. Y pasos Institucionales, desde el más alto cetro de nuestra gestora regional, declarándonos definitivamente Parque Natural, hasta el interés y los proyectos de nuestra Diputación Provincial.

Hemos hablado con generosidad durante años de todos y cada uno de los valores que este contorno natural atesora: valores humanos, valores artísticos y tradicionales… y hoy, cuando llegan otros a nuestros pueblos buscando viejas historias o cuentan en sus respectivos periódicos las impresiones recibidas, nos queda la duda de haber aportado algo a la causa, de haber servido como transmisores a la gente de nuestro tiempo. Lo que se diga hoy en los periódicos –depende del rumbo que tome nuestro pueblo–, servirá para la causa de los archiveros en los próximos años, pero en modo alguno aplacará la actual sed que padecemos.

A nosotros no nos sirve de estímulo una escapada temporal, ni un nombramiento rimbombante. Queremos volver, como hicieron algunos, integrarnos de nuevo…, y, principalmente, nos gustaría que detrás nuestro latiese más que nunca el mismo suelo, que esta tierra no fuera sólo un lugar de paso o de acampada. Pero a todos esos sueños y deseos coontribuyen de manera importante los proyectos de vías de comunicación o centros educativos y sanitarios que se están enfriando.

Porque el turismo es importante. El turismo rural es una historia que ha crecido en los últimos años hasta fundirse con los quehaceres cotidianos, pero del turismo no puede vivirse todo el año.

Lo que ha hecho la revista “Escapada" es citarnos, cosa que nos halaga porque alguien a través suyo pondrá rumbo a esta tierra, pero ni ella ni otros medios más importantes, ni el Gobierno regional, parecen romper esa tristeza que anida en su interior. Todo por un futuro que nadie termina de aclararnos.

Imagen: Gonzalo Alcalde Crespo

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18 de octubre de 1997

La otra vía

Alfonso J. Aparicio Mena, que me brindó el prólogo de uno de mis libros: "Tradiciones y leyendas", y que anduvo profundamente inmerso en ese mundo de las piedras, con la publicación de una revista 'Suiseki", ya escribía a propósito de "La otra vía', en 1984, mencionando entonces la tranquilidad y la imagen serena de estos pueblos: "donde la gente aún se sienta a las puertas de la casa las tranquilas noches de verano", y recuerdo ahora que, frente a tantos caminos como se nos brindan, proponía la alternativa rural. Venticinco años después, aquella premonición de mi buen amigo se ha cumplido con creces, hasta el punto de encantar a mucha gente que nunca creyó que dicha alternativa consiguiese frenar el constante goteo de la emigración.

 

Para ver, hay que andar, otro lema que bien podría añadirse al de venir para volver, pues sabemos que la belleza que brota al otro lado de los pueblos, queda sólo a merced de montañeros y pastores. Es verdad que cada uno describe de manera distinta lo que allí encuentra, las impresiones que recibe, lo que a lo largo de la vida se le ha ido grabando a fuego lento, mensajes en los que el forastero apreció siempre un tono grandilocuente, como de fanfarronería, aunque quienes lo cuenten lo hagan con toda la naturalidad del mundo.

No es presunción de nada, ni ganas de marear a nadie. Quienes han elegido esta vía y en ella se mantienen pese a todas las discriminaciones que reciben por parte, incluso, de quienes les gobiernan, están alimentando una esperanza. Frente al olvido que impera en muchos pequeños pueblos de provincia, motivado en ocasiones -también hay que decirlo- por su propia desidia, se prodigan a la par y a manos llenas los olores, sabores, sensaciones, donde el hombre prevalece por encima de tantos y tan sofisticados aparatos, por encima de tan suculentos contratos y tanta marcha como nos vende la ciudad.

La historia es muy distinta. Ya sabemos que no es fácil dejarlo todo y agarrarse a este camino para vivirlo con todas las consecuencias que conlleva, pero es cierto que hay mucha gente que lo está intentando y algunos que ya lo han conseguido.


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18 de marzo de 1995

Tren y Ciclorrail

Más de 10.000 personas han visitado en Bilbao la Exposición que conmemora el centenario del Ferrocarril de "La Robla". "La mayoría de los asistentes -señala una nota informativa recogida en un medio local- se caracteriza por su vínculo al Ferrocarril y a los pueblos que se entienden a lo largo del trazado ferroviario".




Y aunque los organizadores olviden citar a Palencia -pues se habla de Cantabria, Asturias, Burgos, León-, aprovecho la ocasión que me brinda este espacio para recordárselo por la cantidad de notas que nos vinculan al homenaje que ahora se le brinda a este tren centenario.

Ya en Castrejón de la Peña cuentan que un tal Patricio, hombre meticuloso y muy característico, les hizo cambiar el trayecto en algunos tramos, debido a su conocimiento del lugar. Otro vecino de aquel pueblo recuerda a todos los chavales quitando nieve de las vías. En Santibáñez, sabemos que había una máquina permanentemente para ayudar a subir al tren hasta Aviñante. En Cillamayor, el tren se detenía y dividía la carga, primero subía una parte, luego otra y arriba volvía a unirlas de nuevo.

Hace unos años tuve ocasión de realizar una entrevista -que se publicó en un medio vasco- al propietario de la maqueta de tren más grande de Euskadi, Manolo Herrera, oriundo de Santoña, que ha recorrido media Europa y España utilizando este medio de transporte, en viajes calificados de "estupendos", en tercera y con bocatas de tortilla y un buen trago de agua de botijo". "Ahora -afirmaba en aquella entrevista quien fuera cocinero en los últimos mundiales celebrados en Barcelona- la mitad de la juventud no conoce un viaje en tren, donde la convivencia y el trato con la gente es fundamental".

En la exposición de nuestro tren se ha hecho referencia a multitud de documentos de la época: escrituras, libros de contabilidad, actas del consejo de administración, fotografías, farolas, campanas, placas, herramientas de vía, taquillas y cientos de pequeños detalles que seguramente le resultarán muy familiares a nuestro gran especialista del tema José Pérez Llorente, muchos de cuyos trabajos pasaron por mis manos en aquellos años de bonanza.

Ahora mismo, Fernando García y Alvaro Carrasco, dos palentinos que han llegado a los medios nacionales con el invento del ciclorraíl, quieren evitar el desmantelamiento de un camino, por donde dicen que se transportaba el mejor carbón del norte, que salía de las minas de don Felipe Villanueva. El tiempo es un caballo desbocado que no respeta ni el recuerdo en el que se apoya tanta gente para darse ánimos, pero quiero vislumbrar cierta disposición a luchar por las cosas, a mantenerlas, a retomar los signos que fueron en otro tiempo el espejo y la vida de la montaña palentina.

Imagen: Ketari en Nirudia


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Orígenes Montaña Palentina

El autor

Froilán de Lózar. Publicista-Escritor.

Premio de periodismo Ciudad de Palencia; II Premio Internacional de Poesía "Diego de Losada" (Zamora); Premio Nacional de Novela Corta "La Tribuna de Castilla (Valladolid); Finalista Premio de Novela Bubok-Lengua de Trapo, 2016.

La más bella canción: los libros

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