Viaje inacabado

El 5 de Mayo de 1953, en su "Nuevo viaje de España", Victor de la Serna firma en Palencia el artículo titulado: "El área de las sacras piedras". "Palencia, esta provincia vertical, como Burgos.../ es una de las concentraciones más densas de motivos turístico-arqueológicos que hay en España. Si se trata de la arquitectura románica, probablemente es la más rica de Europa y, por lo tanto, del mundo."


No podemos pedirle más a un viajero tan selecto como Victor. Cuando Gregorio Marañón escribe el prólogo de este libro a mediados del siglo pasado, se refiere a los viajes como la parte más olvidada de la literatura, y hace una leve mención al "Viaje por España" de Ford, ponderando su narrativa. Cita, asímismo, el viaje peninsular de Teófilo Gauthier, hallando en la narrativa de ambos autores, no sólo el conocimiento profundo de España, sino también el conocimiento de quienes hacen el camino, la propia intimidad de los viajeros, cosa que en aquellos momentos no se vende en nuestro país. Si Marañón levantara la cabeza y se asomara un día cualquiera a los medios de comunicación, se quedaría perplejo del cambio operado en los españoles.
"A los españoles –escribió él– no les gusta exhibir su intimidad ni en las cartas, ni en las memorias, ni en los relatos entrañables de viajes".
Para el citado prologuista, la generación del 98 está llena del espíritu de Antonio Ponz, a quien no duda en calificar como el gran viajero español, que reaparecerá en la mente de todos, e influirá en el pensamiento de muchos que, incluso, no le habían leído.

Y es verdad que, los viajeros, en el transcurso del tiempo, van fijando, mejor que los historiadores, la evolución del alma de los pueblos. Actualicemos pues, algunos datos que Victor nos presenta en su artículo. Allí sitúa el escritor a Lebanza como capital de "La Pernía", sin duda por el influjo que sobre esta tierra ofrece el monasterio de La Abadía, y nos habla de "La Castillería, como la avanzada primera de fortalezas hacia el sur por el paso desde Liébana y donde está uno de los pueblos más bonitos de España, San Salvador de Cantamuga". Aquí el maestro sí da de lleno en el término de "Cantamuga" (canto o mojón de la muga o límite) y hace una breve llamada para explicarlo: "El nombre de Cantamuga es frecuentemente deformado y sustituído por el que entre la ignorancia y el mal gusto han creado: Cantamuda".

No sé si a instancia de Manuel Mediavilla, vendrán un día los Príncipes de España a conocer "Fuentes Carrionas". Sería una ocasión histórica para reivindicar nuestra montaña porque, acusando el recibo de "Talens", poco se puede hacer por el conocimiento de esta tierra, si la promoción no llega a los grandes medios y, acaso tampoco estemos para un desembolso de esas proporciones.

Yo creo que poco a poco, hemos ido trasladando las placenteras sensaciones de nuestro largo viaje a través de esta tierra. Que por muchos caminos recorridos, sigue pareciéndonos infinita, hay muchas profundidades inéditas en ella, hay misterios por resolver aún, formas y vidas nuevas, estampas llamativas que se citan por los lugareños como con esa especie de miedo a que, una vez descubiertas, sean mancilladas.

Hay una lucha muy definida entre dos partes, la de quienes la ocultan por miedo a una masificación y a un probable deterioro y, la de quienes, enamorados hasta las cejas de ella, desean que se conozca y se difunda a los cuatro vientos su belleza.

Entiendo que me encuentro a medio camino de esas dos posturas: escribo de ella, hablo de los lugares, recalo en sus leyendas, y lo hago todo con el ánimo de que los palentinos conozcan y valoren en toda su extensión el enorme potencial ecológico y turístico que nos avala.
Tenemos el medio. Otra cosa es que sepamos descubrirlo y respetarlo en su justa medida.

@De la serie "Vuelta a los Orígenes" en Diario Palentino.
 27.11.04 @ 08:00:00. Archivado en Artículos, Los lugares.

Entradas populares de este blog

Piedrasluengas

Farmacias de Guardia

Polentinos

Pino de Viduerna

Pisón de Castrejón