Libro de libros

Cada persona es un libro que viaja, deleita y entristece a los libros que se sitúan en la misma balda; que conoce, admira o disiente de las historias que cuentan los libros ubicados arriba y abajo de su hueco; que intuye las historias tan importantes que deben llevar escritas los otros libros, aquellos que están situados en otras estanterías; que sabe por ellos que existen otros mundos.


 Libros de color deshechos por el uso. Libros inmaculados cuya lectura se fue postergando por unas u otras causas. Libros con erratas, a veces incompletos, también desesperados, descosidos, maltrechos....
En nuestro libro se halla impreso el tiempo de la cosecha, cuando padres, abuelos e hijos se volcaban en las tareas agrícolas y donde la mujer era una pieza fundamental para el mantenimiento de la economía familiar, encargándose de las faenas del campo mientras el hombre trabajaba en la mina.A medida que va pasando el tiempo, uno hace obligado balance de ese libro que lleva su historia, de esas historias que han ido alimentando el carácter y la forma de ser de estas gentes que se debaten entre el olvido y la distancia.También hay aquí libros muy bien encuadernados de orgullo e indiferencia; libros que, aún a sabiendas de las dificultades que impiden el resurgimiento, rechazan cualquier cambio, viejos y profundos conocedores de sus costumbres y su entorno. Ni peleando, ni escribiendo, vamos a conseguir mucho más de lo que consiguieron nuestros predecesores.

La tierra habla por ella misma y todos aquellos que se han perdido en ella, o aquellos que no tenían muy claro lo de la montaña de Palencia; los que vinieron invitados por un amigo, los que se sintieron cautivados por una imagen, aquellos que dedujeron por la publicidad que el oso vivía en un paraíso; quienes por tantas circunstancias tuvieron que abandonarla y regresan puntualmenta cada año...

Todos hablan maravillas de sus paisajes y sus pueblos. ¡Qué mensaje tan lleno de evidencias para que nuestros políticos se sacudan la mosca de la oreja y comiencen a hacer realidad el sueño de engrandecerla. En la contraportada de un diario nacional, nuestro ilustre vecino, Miguel Angel Revilla, oriundo del cercano valle de Polaciones, presidente de Cantabria, confiesa que le ha pedido a Zapatero carreteras y el proyecto de Comillas como centro de referencia mundial de la lengua castellana. Lo de las carreteras nos afecta, por fin, a los palentinos de la montaña, no con un túnel, como un puñado de gente proponíamos, una alternativa de enjundia que evitara en buena medida la dureza de los inviernos, pero ha hablado recientemente su consejero en la Merindad de Campoo y ha hecho alusión a una vía de gran calidad que nos comunicará con Potes, lo que de alguna manera debe tranquilizarnos.

Hay libros ocultos sobre la envoltura de esta tierra. Es un gozo vivirla, es un gozo sentirla cuando uno vive tan alejado de ella. Es una gozada retratarla, transmitirla, que nos cubra su aliento, que no nos mate el frío, que no nos pierda la memoria. Después de tantos años aflora débilmente una luz que habla de ella. La montaña es un libro lleno de viejos libros, como expuestos en vitrina durante muchos años, a la que todos se acercan con curiosidad, con cierto miedo, como esperando abrirlo y hallar dentro una historia que pese a estar en progresivo resurgimiento, siempre parece vieja, siempre parece nueva.

Sección "Vuelta a los Orígenes", en Diario Palentino.
Artículo publicado el 31 de Diciembre de 2005.


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