Merindad de Liébana y Pernía

Oscar Garcia Diez firma la página oficial de Arenillas de Muño (Burgos) en la que se explica detalladamente lo que significa el Libro de las Behetrías, manuscrito del siglo XIV escrito por Orden de Pedro I en 1353 y donde se describe el sistema feudal de España al final de la Edad Media.



Las Merindades de Castilla que figuran en el Becerro, pertenecen a las provincias de Burgos, Soria, Palencia, Logroño, Valladolid y Santander. Se describen un total de 2402 poblaciones, agrupadas en quince merindades, cinco de las cuales corresponden a Palencia: Merindad del Cerrato, Saldaña, Carrión, Aguilar de Campoo y Merinda de Liébana y Pernía.

Más allá de la agria disputa en la que se ven enfrentados en la red un cántabro y un palentino, y donde se citan siglos de pertenencias que no se corresponden, Ducados que no fueron, lugares que no están donde señalan, y una polémica sobre datos históricos poco fiables, me recreo en el Archivo Histórico de Potes, donde David Obregón, bajo la dirección de Manuel Vaquerizo –director del Archivo Histórico Provincial de Cantabria–, ha realizado una importante catalogación teniendo en cuenta a las personas e Instituciones que emitieron los documentos ahora clasificados. Se trata de actas sobre privilegios reales, de plenos municipales, mercados, bienes inmuebles, ganadería, padrones, registro.

Allí podemos encontrar momentos curiosos de nuestra larga historia, como el que se cita en Burgos en 1338, cuando Alfonso XI, ante la queja de los vecinos de Potes, de que algunos escuderos, clérigos y otros vecinos se niegan a pechar por las casas, viñas, tierras y otras heredades, como han venido haciendo en tiempos anteriores, y ante el peligro de que los lugares se despueblen al no poder hacer frente el concejo a los impuestos reales, ordena a los alcaldes y merino de Potes y merinos de la Merindad de Liébana y Pernía, les obliguen al pago, incluso embargándoles los bienes por su importe.

Según el testimonio del escribano Sancho González de Noriega, el Monasterio de Santo Toribio arrienda dos partes de tres, de las tortas que le corresponden recibir como patrono de la iglesia de San Vicente, a cambio de dos ducados, un carnero y dos cabritos gordos, a pagar el día del Santo.

Y sobre los privilegios reales, en agosto de 1379, en las Cortes de Burgos, Juan II confirma a la Merindad de Liébana y Pernía un privilegio de su padre Enrique II, en el que este, a petición de los vecinos de nuestra merindad, resuelve que paguen los 8000 maravedíes que tienen por costumbre a los señores del lugar, quienes de buenas a primeras lo quieren subir a 25000.

Sabemos pues que a finales del siglo XII se crean unas divisiones territoriales en el reino de Castilla, llamadas Merindades, la nuestra enclavada dentro de las llamadas “Peñas de Amaya fasta el mar”, que incluye el valle de Polaciones y que tiene como capital a Cervera de Pisuerga.

Pero son tantas las historias, tantos los datos, tantas las gentes que ahora mismo se sienten atraídas por nuestra historia, que esto es un pequeño recordatorio de los capítulos que iremos abordando en próximas entregas.


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