30 diciembre 2011

Pasión por el Románico



Hace unos días he aprovechado mi semana libre para repostar en aquellos lugares que tanta nostalgia me provocan. Para degustar un cocido lebaniego en Potes, una lubina en la Posada de Camasobres, el menú degustación en "La Taba" de San Salvador y alubias con conejo en el restaurante "Pacho" de Cervera, amigos que me siguen por las redes sociales.

En San Salvador me impresionaban gratamente las láminas que adornaban el pasillo del establecimiento, donde se muestra a plumilla una veintena de iglesias románicas del norte de la provincia. Un acierto que se suma a la mano exquisita en la cocina y que se traducirá próximamente en las jornadas gastronómicas que alcanza ya la dieciseisava edición.

Al placer que se mete por el gusto en tantos rincones de nuestra montaña, hay que sumarle el que entra por los ojos al llegar a los sitios, esas ermitas en mitad de la nada, que estimulan los sentidos, alabando el quehacer anónimo de tantos artesanos como las dieron vida.

Siento que a lo largo de los años, tal vez motivado por la maravillosa colegiata de mi pequeño pueblo, el románico ha hecho llaga en mi vida; llaga o nido, de manera que, siempre que surge la ocasión, vuelvo a mis orígenes; cuando alguien trabaja sobre una nueva Enciclopedia, cuando alguien lo menciona en un blog personal, en un artículo para la prensa, me invita a reflexionar sobre el particular, colocándome en la piel de esos viajeros que esperan encontrar por estos lugares algo de las maravillas que otros cuentan que vieron.

En esta ocasión, el comentario obedece a la nueva incursión en el románico de la Fundación Santa María la Real dedicando tres tomos de su Enciclopedia al Románico en el País Vasco, uno de los más desconocidos hasta la fecha y que hace un recorrido exhaustivo por 255 localidades vascas.

Mi amigo Luis Guzmán Rubio es de nuevo protagonista en un Cancionero que hace un exhaustivo recorrido por nuestro folklore. 

Pero es otro cantar que les cuento otro día. 
Feliz Año

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Reflexiones Románicas
El hogar del Románico

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23 diciembre 2011

¿Existe la felicidad?



Todos hemos oído hablar de ella. Debe existir en una porción que no notamos; debe ser como la lotería, si es que existe. Notas que te ha tocado porque alguien te quiere mucho, porque la vida te sonríe en cualquiera de los campos donde juegas... pero no deja de ser como el jabón del que te impregnas durante unos instantes y que en seguida se va cañería adentro.

Vengo con esta pregunta, al filo de otra Navidad y al filo de un informe que firma desde Nueva York un periodista para el Grupo Vocento y que ha hecho público recientemente la Universidad de Chicago.

Aseguran allí que tener conciencia de ayudar a la gente es la razón por la que muestran tanta satisfacción los curas y los bomberos. También los fisioterapeutas, que alivian el dolor ajeno.
En cuarta posición, los autores del estudio han situado a los escritores, cuya remuneración suele ser muy baja, en muchas ocasiones inexistente, verdad de la buena, pero que abre grandes claros de "felicidad" o lo que ellos vienen definiendo como "periodos".

Otra definición, a mi modesto entender, muy acertada, me la proporcionó Lola Villar, que al filo de los 33 años publicaba un libro de poesía y me dejaba entrevistarla para un medio regional.
Muchas veces esta compañera de los jueves en otro díario provincial que naufragó, se había preguntado si por algún extraño efluvio se le había negado el derecho a ser feliz. Un día, recorriendo las calles de Bilbao, encontró en una tiendecita un cartel que rezaba: "¡Atención, la felicidad existe!. Se lo compró encantadísima, como su fuera un seguro a todo riesgo y con esa misma ilusión nuestra abogada lo colocó una mañana en su despacho. "Ese mismo día, no creo que lo olvide, recibí la primera cuenta de un rosario de desgracias que me abatieron y llegué a la armónica conclusión de añadir a mi cartel reivindicativo que sí, que la felicidad existe, pero que la venden muy cara".

En estos momentos, cuando muchas personas lo están pasando mal, cuando tanto se manosea y se desvirtúa esa palabra, desde este rincón privilegiado del "Diario" me sumo a lo que dejó escrito Thomas Chalmer, ministro presbiteriano escocés: 
  • "La dicha de la vida coniste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar".
Hagan algo, amen a alguien y nunca pierdan la esperanza.

Para saber más, en Orígenes:
Entrevista a Lola Villar 

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16 diciembre 2011

El ecoturismo como recurso


A lo largo de los últimos años, plasmado de un modo u otro  en centenares de artículos remitidos a la prensa, he venido alertando como tantos otros cronistas, del declive, la despoblación y la muerte de muchos pueblos castellanos. Estadísticas recientes sitúan a Soria como la ciudad más castigada de esta comunidad con una previsión sombría para los próximos lustros donde la población total rondaría los 85000 habitantes.

Pero como ya hemos comentado en otras entradas, el problema se extiende por Aragón, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y La Rioja y parece que el arma de combate que se esgrime, el único que en realidad nos queda para fijar población, es el turismo.

Si la población baja, las prestaciones bajan y el miedo psicológico prende la llama en los pocos habitantes que quedan.

Pero este debate es viejo y la preocupación de los gobiernos europeos se ha hecho de rogar demasiado.

La conclusión que se adelanta del encuentro celebrado hace poco en Sicilia es que se debe vender el medio rural como terapia de salud. Es decir, alimentarse con cierto orden y de manera temporal de todos los recursos que ofrece la naturaleza, que esto también es motivo de análisis y de contradicciones, toda vez que esa carga de energía y vitalidad que se pone a la venta en el medio rural, no ha de implicar una masificación que los descomponga. 

Es la eterna lucha porque venga la gente a conocer y disfrutar de nuestros rincones, pero sin que ello suponga un peligro para el mantenimiento de los recursos. Una especie de "cita previa" que no parece agradar ni a quienes explotan las casas rurales o disponen de negocios que dependen del turismo, ni a quienes se proponen visitarnos.

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09 diciembre 2011

Los últimos Saparas



En esta entrada de hoy para "Diario Palentino", que comparto también en el portal "Globedia" y en mi blog "Curiosón", al que llegan a diario trescientos lectores de latinoamérica, quiero repetirme una vez más sobre la suerte que corren las últimas tribus de la Amazonia, más concretamente, la tribu ecuatoriana de los "Sapara".

Entre ellos se suscita una leyenda en la que basan su existencia. Sus abuelos les contaron que en una era anterior fueron monos. Un dia el mono coto fue a beber agua al rio Conambo y se convirtió en hombre. Otro mono hizo lo mismo y se convirtió en mujer. De la unión de ambos nace el primer hombre sapara. Para los cronistas y colonizadores europeos, que durante mucho tiempo ignoran la existencia de este pueblo, el nombre hace referencia a un cesto que les servía para mantener los alimentos frescos y portar materiales.

Nunca dejo de sorprenderme con los relatos que llegan desde lejanas tierras, hablándonos de una tribu lejana, que acaso la televisión también, haya contribuído a mostrarnos estos últimos años con todo lo que aquí hemos ido perdiendo. Una tribu que se aferra a lo más elemental para seguir viviendo, cuyo poder oral ha conservado viva su memoria, en un escenario cada vez más amenazado por la ambición y la invasión de lo que se distingue como el mundo civilizado.

Dos frentes para combatir donde la palabra extinción se hace patente. De un lado, su lenguaje, en boca de unos pocos ancianos del pueblo, y de otro, la colonización y destrucción del ecosistema que le servía de acomodo.

Y dos puertas abiertas para la esperanza: para que su lengua no desaparezca por completo, llevarla como asignatura a las escuelas y por otro lado, la entrega este año por parte del Gobierno de Títulos de Propiedad donde puedan serguir desarrollánbdose. "Para los Saparas el territorio se define como la vida, porque en él hemos habitado por miles de años, por no decir que siempre estuvimos  allí, es nuestro  hogar, donde encontramos alimento, medicina, educación, recreación, paz, espíritus y ancestros, aquí nacimos, crecimos y tal vez moriremos”.

Fuentes consultadas:
 Agencia EFE
"El Nuevo Heraldo"
"La historia de los Saparas"
Imagen: "Rastreador de Noticias"

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Carta de "El Conde de Polentinos"

Como muy bien sabe nuestra familia está unida a Polentinos, Lebanza y toda Pernía.

.../Si bien salimos de Polentinos en 1580 hacia Madrid y luego hacia Lima, siempre todos hemos sabido de donde veníamos. Por ello mi abuelo, séptimo, solicitó la denominación de Polentinos para el título que Felipe V le otorgó en 1716. Y eso ocurrió casi 150 años después de haber dejado la montaña palentina, y en otro continente! Y por eso mi bisabuelo Aurelio, mi abuelo Ricardo, mi padre y yo hemos ido con alguna frecuencia y conocido Polentinos, Lebanza...pero siempre lo hemos hecho lo más "discretamente" posible.

Volviendo a su libro que es el motivo por el que le escribo, es un magnífico libro de historia, costumbres, sociología, pero sobre todo un magnífico libro con el que generaciones futuras conocerán la montaña palentina. Felicidades por este buen trabajo de investigación y seria divulgación...

El Conde de Polentinos

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