Prohibido ocultar piedras

Con el arte pasa un poco como con la edad. Uno dice valer por la experiencia que lleva a sus espaldas, por los años matados en tal o cual trabajo… "Cuando seas padre, comerás huevos", se dice para zanjar una pelea por algo con los hijos, o aquello de la experiencia vale un grado, que no siempre aciertan los paradigmas que circulan por ahí, atribuídos a la sabiduría del pueblo.

 



Cuantos más años se calculan a un asunto, más le sube la cotización, y como palentino, me sorprende estos días ese juego del escondite que los Socialistas de Herrera de Pisuerga aseguran que se trae el alcalde, Javier San Millán. La oposición ha remitido a la Junta un dossier donde se da cuenta del ocultamiento de unos mosaicos de extraordinario valor encontrados en el municipio de Villabermudo de Ojeda. Las piezas llevan varios años apiladas, en condiciones precarias, en una nave municipal destinada al almacenamiento de herramientas. Le responsabilizan también de esconder otras piezas encontradas en varias excavaciones realizadas en el contorno. Por su parte, el alcalde no tardó en responder: "Hay mucho material arqueológico depositado en cajas, que nos gustaría que fuese estudiado y que, incluso, se pudiese mostrar a la gente".

Sinceramente, no lo entiendo.

El aludido reconoce el gran valor del material encontrado, incluso -añade- "le gustaría que la gente pudiera admirarlo", pero lo guarda durante años en un viejo almacén. Lo esconde justo cuando estalla de gozo el pueblo de Saldaña y los miles de visitantes que van llegando de todas partes para admirar la "Villa Romana de la Olmeda". Lo esconde cuando, por otro lado, los impulsores del arte románico siguen con su árdua labor de restaurar pequeños templos; lo esconde, en fin, ahora que lo viejo crea escuela. 

Cuando uno, con todo el avance y la técnica que le acompaña en estos días, mira con estupor la obra tan especial y tan importante que nos legaron nuestros antepasados; una obra que, en muchas ocasiones, no tiene copia igual, única en su género, donde los talladores se tiraron una vida entera para labrarla a mano, se queda helado por esta manía de meterlo en cajas y guardarlo, esperando, acaso, el declive de otras manifestaciones para descubrirlo.

@Diario Palentino, Nueva Época, 2010

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