Pueblos desaparecidos



Vicente Basterra, oriundo del Valle de Redondo, me hace llegar un elaborado estudio sobre la existencia y ubicación de varios pueblos:

Carracedo, anexionado a Cervera de Pisuerga, ubicado entre Vañes y San Salvador, cuya desaparición premoniza ya Barrio y Mier en uno de sus romances; San Julián, citado en el año 1181, en un privilegio por el que el Rey Alfonso VIII confirma y amplia con nuevas donaciones el Señorío Temporal de los Obispos y que algunos estudiosos como Laureano Pérez Mier sitúan en un paso entre El Campo y Lores, cerca de los terrenos donde se hallaba ubicada la desaparecida “Mina Eugenia”.

Roblecedo, localidad citada en el Becerro de los Beneficios de la Catedral de Palencia, que desapareció de su emplazamiento originario a raiz de la peste negra y se anexionó a Celada para constituir así una nueva entidad: Celada de Roblecedo. Y Villanueva de Bañes, que aparece citada como Villanueva del Río en el Becerro de las Behetrías y que desapareció al ser cubierta por las aguas del pantano de Requejada.

A medida que va pasando el tiempo mayor valor adquieren las imágenes de quienes todavía conocieron vida en aquellos lugares, sirva el caso de Carracedo con sus minas de Cobre y Villanueva, donde se cita el trasiego de la Venta de Santa Lucía.

En la zona de Boedo-Ojeda, Gonzalo Alcalde ya cita en los últimos libros publicados los lugares despoblados de Miranda, Quintanilla de la Vid y El Indiviso.

Roberto Gordaliza y el erudito herrerense Miguel A.Ortiz Nozal, nos presentan también la historia, el arte y la toponimia de estas comarcas, donde se citan como lugares desaparecidos: Villagonzalo, Villasaña, Herreruela, Cornaganos, Santa María de Mañino, Bamalúa, Medinilla, San Jorde de Ojeda, Tobilla, Villalayn, Quintanilla de la Berzosa, San Pelayo, Villarrodrigo, Villafalila, Las Quintanillas, Barrialba, Enestar, Santervás, Santiyoannes, Valdemiranda, Quintanilla de Pisuerga, San Pedro de Ruyales, San Llorente o San Lorenzo, Villamuño Rubio, Santa Cruz, Santa María y San Román.

Si uno se adentra en la lectura de los investigadores descubre que, desde 1252 a 1369, las tierras palentinas pertenecían a la Merindad o Adelantamiento Mayor de Castilla, dividida a su vez en 19 merindades, al frente de las cuales estaba un merino menor que andaba por las tierras en nombre del Rey. Una de estas merindades menores tenía su cabecera en Aguilar de Campoo y era una de las más extensas y pobladas de Castilla.

La componían 262 lugares, de los cuales 155 pertenecen en la actualidad a Cantabria, 33 a Burgos y 74 a Palencia.

Gonzalo Alcalde, en su libro “Boedo-Ojeda, Aguilar y Barruelo, añade en la introducción a la historia de Aguilar que, de todos ellos, han llegado poblados hasta nuestros días 222. Entre los 40 despoblados, seis están sumergidos, tres en el embalse de Aguilar y otros tres en el del Ebro.

Pero seguiremos en los próximos capítulos intentando recuperar la memoria de estos y otros pueblos perdidos.

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